La española Oryzon entra en la élite farmacéutica frente a esclerosis y alzhéimer

Inversores internacionales participan en la ampliación de capital de la firma

El laboratorio espera comenzar los estudios con pacientes a partir de verano

Laboratorio de investigación de Oryzon.
Laboratorio de investigación de Oryzon.

El logro al que está a punto de llegar la catalana Oryzon Genomics es un hito para la ciencia y para la industria farmacéutica española. La empresa cotizada prevé comenzar los ensayos clínicos de su fármaco Ory-2001 con pacientes para dos de las patologías más complejas en las que investigan los laboratorios a nivel mundial: esclerosis múltiple y alzhéimer.

“Confiamos en comenzar la fase II (ensayos sobre la eficacia con pacientes) para esclerosis múltiple después de verano, en estudios liderados por el hospital Vall d’Hebron de Barcelona”, avanza Carlos Buesa, presidente de Oryzon. “En el caso del alzhéimer, esperamos empezar al inicio de 2018 en hospitales de Europa y Estados Unidos”.

Oryzon Genomics, creada por los científicos Carlos Buesa y Tamara Maes, se ha posicionado como una de las empresas españolas más punteras y exitosas en el campo de la investigación biomédica. En 2014, consiguió el hito para una compañía biotecnológica española de vender los derechos a una multinacional farmacéutica de su primera terapia, llamada Ory-1001. El acuerdo con Roche respecto a ese antitumoral supuso un ingreso inmediato de 15 millones de dólares para la catalana fundada en el año 2000 y derechos futuros de hasta 500 millones según se avanzase en la investigación y posterior venta del producto.

De momento, ese medicamento ha pasado a la cartera de I+D de Roche, que se debe encargar de desarrollar los estudios con pacientes para algunos tipos de leucemia.

El pasado 3 de abril, Oryzon presentó resultados positivos de la primera fase de ensayos para Ory-2001. En el caso de este tratamiento, la cotizada prevé avanzar más en la investigación interna antes de vender el producto a algún laboratorio, un esfuerzo que requiere una inversión más elevada para desarrollar los estudios en hospitales y que además conlleva un mayor riesgo, pero que a cambio ofrece más rentabilidad en caso de éxito. La ecuación es sencilla, cuanto más cerca esté un fármaco innovador de su comercialización, más crece su valor.

La compañía acaba de recibir, además, el respaldo de inversores internacionales, que han suscrito una ampliación de capital por valor de 18,2 millones de euros, cerrada hace 10 días. Aunque los nombres no son conocidos, Oryzon ha comunicado que se trata de grandes firmas internacionales, inversores institucionales y capital riesgo especializado en biotecnología de Estados Unidos –tanto de California como de Nueva York–, que entran en el accionariado de la española. “No teníamos una necesidad inmediata de estos recursos, pero es mejor acudir al mercado en este momento, sin prisas, para conseguir mejores condiciones. Esta ampliación nos debe servir para comenzar la fase II de los ensayos con pacientes”, aclara Buesa.

Actualmente no existen fármacos que curen enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple y el alzhéimer. La empresa española entra en la élite de la industria con estos ensayos, en este caso desde el campo de la epigenética (factores que afectan en la actividad del ADN). En alzhéimer, según la organización estadounidense Researchers against Alzheimer, actualmente solo existen alrededor de 50 moléculas en fase II. Gran parte de esas terapias fracasarán en el camino.

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