Macron necesitará la mejoría económica

Hereda unas finanzas más sanas que su predecesor, pero tiene otros problemas

Aunque el paro ya no subirá, los votantes están más hartos de la austeridad

El presidente francés saliente, François Hollande (izquierda), y el entrante, Emmanuel Macron, el miércoles conmemorando la abolición de la esclavitud.
El presidente francés saliente, François Hollande (izquierda), y el entrante, Emmanuel Macron, el miércoles conmemorando la abolición de la esclavitud.

Emmanuel Macron hereda una economía y unas finanzas públicas más sanas que su predecesor. El crecimiento está recuperándose, el desempleo probablemente ha alcanzado su tope y el déficit está disminuyendo. Eso ofrece algo de margen para endulzar reformas desagradables.

Es cierto que Macron difícilmente podría tener un comienzo menos prometedor que François Hollande, que asumió el cargo en 2012 en medio de una virulenta crisis de la zona euro y de un déficit que estaba muy por encima del límite de la UE del 3% del PIB. El Gobierno terminó adoptando impopulares políticas de austeridad, a pesar de que el crecimiento era lento y el desempleo estaba subiendo. Macron va a cosechar los frutos: a finales de año puede ser el primer presidente en una década en cumplir con las normas fiscales de la UE.

El margen de maniobra presupuestario vendrá bien. Algunas de las reformas planificadas por Macron, como la fusión de la amplia gama de planes de pensiones de los sectores público y privado o una reforma del sistema de prestaciones de desempleo, beneficiarán a algunos y perjudicarán a otros. Provisionar dinero para ayudar a los perdedores potenciales puede calmarlos. Y adelantar la prometida inversión pública en capacitación e infraestructura podría mitigar una reacción inevitable.

Macron también financiará más fácilmente las reducciones propuestas de las cargas sociales o del impuesto de sociedades cuando el crecimiento vaya bien. El Banco de Francia estimó el martes que la economía crecería un 0,5% en el segundo trimestre respecto al trimestre anterior (en el cual la subida fue del 0,3%).

Sin embargo, Macron se enfrenta a sus propios obstáculos. Algunos votantes respaldaron al exbanquero en la segunda vuelta electoral porque la alternativa era la extrema derecha, no por sus políticas. Esto se lo echarán en cara los críticos con sus reformas. En segundo lugar, su partido puede no conseguir una mayoría parlamentaria. Tercero, los votantes están mucho más hartos de la austeridad y de las promesas incumplidas que hace cinco años. Esas maldiciones políticas a veces pueden ser más poderosas que las bendiciones económicas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.


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