Moda

Golden Goose, la firma de lujo que ha revolucionado las zapatillas

Fundada en 2000 en Venecia se ajusta al nuevo paradigma de lo exclusivo

The Carlyle acaba de adquirir la compañía italiana por 400 millones

Golden Goose
Modelo de zapatilla de Golden Goose, desgastada, con efecto sucio: 350 euros.

Sus zapatillas generan polémica y han abierto un debate sobre ¿cómo pueden costar unas playeras, desgastadas y sucias más de 400 euros? Son tendencia, sobre todo desde que los almacenes Barney’s en Madison Avenue de Nueva York las pusiera a la venta y se convirtieran de moda en la Gran Manzana. Las zapatillas, que se distinguen además por la estrella que llevan en el lateral, forman parte de una de las colecciones de la firma italiana de lujo Golden Goose, una de las marcas más exclusivas y aspiracionales del momento. Lo avalan varios hechos. Por un lado, la juventud de la compañía, que nació hace tan solo 17 años, en una antigua fabrica de Marghera (Venecia, Italia), fruto de la creatividad de dos emprendedores, ajenos hasta entonces al mundo de la moda, Francesca Rinaldo y Alessandro Gallo.

Por otro lado, Golden Goose apuesta desde el inicio por diseñar colecciones de prendas y complementos discretos, diferentes, con un estilo refinado y un aire vintage. Eso sí, la confección es artesanal. Los detalles informales forman parte de su seña de identidad, como son las faldas hechas de tela tejana reciclada o acabados deshilachados en sus prendas, pero el producto con el que han revolucionado el mercado a nivel mundial es la zapatillas de deporte, con su inconfundible estrella cosida a mano. Se trataba de crear una marca nicho dentro del mercado de lujo, con la que los consumidores de productos exclusivos se sintieran identificados por esta diferenciación. Porque el paradigma del lujo, además de apostar por la experiencia, busca precisamente desmarcarse de los gustos de la mayoría.

Desde el año 2000 ha implementando una fuerte expansión internacional, abriendo tiendas en las plazas más exclusivas del mundo, como son Nueva York, París, Londres, Milán, Tokio, Seúl, Pekín, Beirut, St. Tropez y Amsterdam, además de unos 700 puntos de venta en tiendas multimarca y en franquicias. En breve tienen previsto abrir locales en Los Ángeles y en Miami.

Las ventas son otro de los atractivos de la firma, que en 2016 generó unos ingresos superiores a cien millones de euros, de los cuales más de un 60% proceden de fuera de Italia, y con una tasa de crecimiento del 30% con respecto al ejercicio anterior. Uno de sus espaldarazos lo recibió en la primavera de 2015, cuando el fondo de capital riesgo belga Ergon junto con Zignago Holding adquirieron por cien millones de euros una participación mayoritaria, el 84%.

En marzo de este año la firma cambió de manos: Golden Goose, cuyas oficinas centrales están en Milán, fue vendida por 400 millones de euros al fondo estadounidense The Carlyle, inversor a su vez de otras enseñas de moda como Moncler, TwinSet Simona Barbieri y Hunkemoller.

En palabras de Marco De Benedetti, director general de Carlyle Europe Partners, el gran atractivo de la firma italiana radica en un modelo de negocio efectivo y en su indiscutible capacidad para innovar y crear, incluso generando polémica, una nueva categoría de zapatillas de deporte de moda de lujo. El objetivo ahora es sacar mayor partido a la marca en Estados Unidos y Asia.

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