La recuperación de la economía llega a las cuentas de los bancos

Este año dará ya una idea de cómo será el negocio de la banca mejor capitalizada de la historia

El consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, durante la presentación de los resultados de la entidad en el primer trimestre del 2017.
El consejero delegado del Banco Santander, José Antonio Álvarez, durante la presentación de los resultados de la entidad en el primer trimestre del 2017.

El viernes, el Instituto de Estadística confirmó que la economía ha arrancado el año con la misma fortaleza con la que concluyó el pasado, y que su avance bien podría superar el 3% de la mano de la demanda interna y de las exportaciones. Estadística revela también que el nivel de la producción ha alcanzado ya el que generaba la economía española en 2008, justo cuando estalló la crisis. Esto es: se han absorbido las pérdidas de una recesión descomunal que se prolongó por seis años, hasta los últimos meses de 2013, aunque aún falta recomponer la variable social de la economía, el empleo, donde solo se ha rescatado uno de cada dos trabajos. Con esta circunstancia ha coincidido también la recuperación del negocio nativo de los grandes bancos españoles (a falta de conocer Popular), que también han recogido la mejora de la actividad en Brasil y México, donde Santander y BBVA tienen buena parte de su negocio.

Desde 2014, pese a que la economía ha mantenido un ritmo elevado de avance, los bancos han dedicado muchos de sus recursos a provisionar buena parte de los activos dañados de sus balances, además de ajustar sus costes y redes a la realidad y de recomponer sus ratios de capital y ajustarlos a las crecientes exigencias de solvencia de las autoridades monetarias. Este primer trimestre de 2017 ofrece por vez primera una radiografía de cómo deberían ser las cuentas de resultados de esta nueva era de la banca más capitalizada de la historia, que pese a tener que empezar a hacer frente a nuevos formatos de captación de inversión, han logrado elevar notablemente el margen agregado de intereses (un 7%), consecuencia directa del incremento de los volúmenes de crédito (consumo, pymes e incluso hipotecario) por vez primera desde la crisis, y ello pese a que el margen que ofrecen aún los tipos entre pasivo y activo son muy modestos.

Los inversores lo han detectado ya con el rally que acumula la banca en Bolsa en los últimos meses, y que podría prolongarse si la recuperación global se mantiene. En el caso de España es la consolidación del empleo el mejor motor del negocio bancario, del que tendrá que alimentarse casi en exclusiva, dado que los márgenes seguirán siendo limitados.

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