Estar cerca de Trump no es una bendición en Bolsa

Las acciones de las empresas amigas del presidente no han ido especialmente bien

Goldman Sachs ha caído más de un 3% desde la investidura

Estar cerca de Trump no es una bendición en Bolsa

Los primeros 100 días de la presidencia de Donald Trump se están perfilando o como un fiasco o como algo formidable. En política, el éxito o el fracaso está en el ojo del espectador. El mercado de valores ofrece un poco más de precisión. Los 65 días de cotización desde que Trump asumió el cargo indican que la proximidad percibida al Despacho Oval no es una bendición para las acciones de las compañías.

Desde el día de la investidura, el 20 de enero, el índice S&P 500 ha ganado un 5% y el Dow Jones un 6%. Desde las elecciones de noviembre han subido un 15% y un 17%, respectivamente, lo cual refleja el optimismo generalizado sobre las perspectivas de menos impuestos, desrregulación y mayor crecimiento económico.

Vistos más de cerca los primeros 100 días de Gobierno, el cuadro se vuelve un poco más complicado. Algunas empresas de las que se podría haber esperado que subieran con Trump no lo han hecho. Mientras, algunos de los percibidos como enemigos del presidente han ido bien.

Exxon Mobil es un ejemplo entre las grandes compañías. Cualquier inversor que pensara que la elección de su exjefe Rex Tillerson como secretario de Estado beneficiaría rápidamente a la empresa estaba equivocado. La semana pasada, el Tesoro negó la solicitud de Exxon de ser eximido de las sanciones a Rusia para perforar en busca de petróleo en dicho país. El gigante ha registrado un descenso de casi un 6% desde la investidura, perdiendo 18.000 millones de euros de valor.

Al menos, esa caída está en línea con el desempeño de otras grandes energéticas. Por el contrario Goldman Sachs, uno de los mayores proveedores de talento de la Casa Blanca, es la única gran firma de Wall Street que ha perdido valor con la nueva Administración. Las acciones del banco han perdido más de un 3% desde que Trump puso su mano en una biblia. Su archirrival, Morgan Stanley, ha visto sus acciones rebotar casi un 4%, y otros rivales han ido igual o mejor.

Entre los ejecutivos de Goldman que han hecho su camino a Washington está el expresidente Gary Cohn, ahora consejero económico principal de Trump. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y el estratega jefe Stephen Bannon también son ex-Goldman. Dina Powell es consejera adjunta de seguridad nacional y el director gerente Jim Donovan es candidato a vicesecretario del Tesoro.

No hay pruebas que indiquen que el Tesoro denegó la solicitud de Exxon porque las autoridades estaban preocupadas por los conflictos de intereses percibidos. Del mismo modo, Goldman anunció un pésimo resultado en el primer trimestre, razón suficiente para la relativamente débil evolución de las acciones –aunque la ausencia de Cohn de la empresa podría haber influido.

Puede que la causa y el efecto estén un poco más claros en el caso del New York Times. Desde que Trump tomó juramento, las acciones del editor de periódicos han subido un 10% en medio del optimismo por los ingresos por suscripción digital, tal vez impulsados por la cobertura de la acción presidencial.

El grupo, al que Trump aplica el adjetivo “pobre” cuando tuitea sobre noticias que considera negativas para él, anunció 276.000 nuevos suscriptores digitales en el cuarto trimestre, su mejor resultado desde que empezó a cobrar a los clientes para acceder a su sitio web en 2011. La evolución en Bolsa sugiere que los inversores esperan que la tendencia continúe cuando la compañía publique sus resultados, el próximo mes.

Por el contrario, Twitter, el medio favorito del presidente para llegar directamente a sus partidarios, lo ha pasado mal. Incluso a pesar de tener un crecimiento del número de usuarios mejor de lo previsto, las acciones de la compañía son un 8% menos valiosas que cuando Trump se plantó en la Casa Blanca. Los ingresos han caído un 8% con respecto al año anterior, una señal de que puede que algunos anunciantes estén preocupados por la promoción de sus marcas y productos junto con el conflictivo contenido que aparece en la red social.

Nordstrom, el minorista de lujo, ha resistido los primeros 100 días de Trump con estilo a pesar o quizás debido al desprecio del presidente por su decisión de dejar de vender la línea de ropa y accesorios de su hija Ivanka. Apenas un par de semanas después de estrenar su presidencia, el magnate tuiteó que había sido “tratada de manera injusta”. Las acciones de la compañía han subido un 8% desde el 19 de enero, mientras que las de la cadena rival Macy’s están planas.

No todas las compañías dirigidas por gente que gusta a Trump por una razón u otra están haciendolo mal. La acción de Blackstone ha igualado al mercado desde la investidura, mientras el fundador y CEO Steven Schwarzman se convertía en presidente del consejo consultivo económico del presidente. Las acciones de Twenty-First Century Fox, cuyo presidente, Rupert Murdoch, habla con Trump semanalmente, están planas.

A cambio, las acciones del fabricante de ropa deportiva Under Armour han perdido un 28% en la era Trump. Kevin Plank, fundador y director ejecutivo , elogió orgullosamente a Trump “como un activo real” para el país apenas unos días después de la investidura. provocando la censura pública de uno de los atletas patrocinados por la compañía, el baloncestista Stephen Curry.

Puede que todo sea una coincidencia. Sin embargo, es tentador especular que ser un miembro corporativo de lo que los críticos de Trump llaman la resistencia puede resultar una virtud para el mercado. De la misma manera, la proximidad al Despacho Oval podría, al menos para algunos, convertirse en un pasivo.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

Normas