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Los ‘Z’, una generación de contradicciones

Basan todo en una inmediatez que no existe en la empresa

No quieren ser jefes, pero les gustaría emprender

generación z

De la generación Y o mileniales se ha escrito ya casi todo. Sus gustos, sus fobias, sus actitudes ante el trabajo y la sociedad, su impacto en cada sector económico... Pocos secretos quedan por conocer de quienes nacieron después de 1980. El reto es ahora descifrar a la siguiente generación, los nacidos entre 1994 y 2009. Algunos, los más mayores, comienzan a llegar a las empresas. Y no son tan fáciles de predecir.

Por ello, Deusto Business School y la consultora de comunicación Atrevia han presentado la segunda parte de su estudio sobre los jóvenes que componen la generación Z, aquellos que han crecido desde siempre en la era de internet. “Siete millones de personas en España que ya están empezando a tomar el poder”, como afirmó ayer el director de Deusto Business School en Madrid, Iñaki Ortega.La presidenta y fundadora de Atrevia, Nuria Vilanova, los definió como “la generación de las cuatro íes: internet, que forma parte de su manera de vivir, aprender de relacionarse...; son irreverentes, porque asumen que las generaciones anteriores saben menos que internet, se cuestionan todo lo establecido; inmediatez, están acostumbrados a conseguir cualquier cosa en poco tiempo;e inclusión: todo y todos están conectados”.

El estudio, titulado El dilema, traza seis grandes características que vendrían a definir a los Z: son digitales, emprendedores, comprometidos, marquistas, autodidactas e inconformistas. Pero ya sea de cara a la sociedad, al mundo laboral o en sus hábitos de consumo son, por encima de todo, contradictorios. Lo son en su visión de la política. El informe, realizado a partir de 600 entrevistas a jóvenes de entre 14 y 22 años y siete grupos de enfoque, en los que también participaron profesionales de marketing y recursos humanos, pone de relieve que los Z sí se sienten interesados por la política, y que en un 78% de los casos ejercieron su derecho a voto en las últimas elecciones. Pero, pese a participar de él, afirman no creer en el sistema actual, y a la llamada “nueva política” ya la consideran en el grupo de la vieja. “Ante esto, ¿se desconectan o se movilizan? Esta es una generación que ante las contradicciones eligen las dos opciones”, explicó Vilanova. Lo mismo ocurre con la educación: consideran obsoleto el sistema, sobre todo la universidad, a la que ven poco práctica, pero la mayoría acude a la educación superior para formarse. Igual situación se da con las marcas que consumen:son fieles siempre y cuando respondan a sus expectativas y a sus necesidades lo antes posible.

“Los Z van tan rápido que cuando llegan al mundo real, esa velocidad les hace frenar de golpe”, describió Iñaki Ortega. Acostumbrados a esa inmediatez que rige su rutina gracias a los avances digitales, el primer contacto con la universidad o con la empresa les supone un frenazo brusco, ya que las velocidades a las que se mueven estas instituciones está varios escalones por debajo. “Esta generación puede aportar muchas cosas pero el mundo les frena. El reto será acompasar esa velocidad a una realidad que todavía va demasiado lenta”, añadió Ortega.

Esa es la gran contradicción y el gran dilema con el que conviven estos jóvenes, que, de cara al ámbito laboral, muestran su preferencia por iniciar su propia empresa, según el 27,9% de los encuestados, mientras que el 27,2% preferiría trabajar por cuenta ajena y el 20,8%, ser funcionario. A las empresas les exigen ética y transparencia, y capacidad para innovar, además de buen ambiente laboral, herramientas de conciliación y condiciones para desarrollarse profesionalmente. No les gustan las jerarquías y tampoco ser jefes, aceptan que cambiarán continuamente de empresas pero, al mismo tiempo, valoran la estabilidad y, por supuesto, un buen salario.Según Ortega, “los Z no se pueden encontrar una empresa vieja, con los procesos de promoción de antes, porque no tienen paciencia y se van a ir. Y las diferentes generaciones que coinciden deben cooperar”.

Las prioridades de los Z

Salud. Los encuestados por Deusto y Atrevia consideran la salud como el elemento más importante, con una puntación de 3,73 sobre 4. La priorizan a una buena formación, a unas buenas relaciones familiares y al éxito en el trabajo. Ganar dinero es su sexta prioridad, por detrás del medioambiente.

Formación. El 64% de los jóvenes encuestados cree que invertir en educación es prioritario para el desarrollo del país. Las deficiencias formativas las cubren, dicen, desarrollando habilidades autodidactas... y viendo vídeos de Youtube.

Internet. Es el principio de casi todo lo que hacen. En materia de consumo, el 92% afirma que es su principal canal para informarse de las marcas y productos que van a comprar, frente al 42% de la televisión.
u Actualidad. Las noticias no son su gran prioridad. Las redes sociales son su gran vía de acceso a la información, y ahí le dan gran valor a la figura de los influencer.

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