Las flotas compartidas aparcan en los parques empresariales

El ‘carsharing’ en renting crece, al ofrecer contratos para distintas compañías bajo un mismo techo

Atrae el ahorro de más del 20% en el transporte

Vehículos del Alphabet-Alphacity en la torre de Iberdrola en Bilbao, a disposición de 2.300 profesionales.
Vehículos del Alphabet-Alphacity en la torre de Iberdrola en Bilbao, a disposición de 2.300 profesionales.

El año pasado, la compañía Alphabet, propiedad de BMW, puso a disposición de 2.300 profesionales que trabajan en la torre de Iberdrola en Bilbao su servicio de flotas compartidas Alphacity. Lo que permitirá un ahorro del 25% en gastos de movilidad, según sus propios cálculos.

Más adelante, ofreció un producto similar a 219 empresas del Parque Científico y Tecnológico de Bizkaia, que incluye vehículos de combustión Mini, BMW y BMW i3 (eléctricos), cuenta María Márquez, consultora sénior experta en economía digital de la firma Roland Berger.

En esta tendencia también influyen las ventajas fiscales y las exigencias de sostenibilidad

El uso de flotas compartidas (carsharing) en renting gana terreno en España. Si bien comenzó como una fórmula entre particulares, hoy los contratos no solo contemplan a una única compañía sino que abarcan a las filiales de una misma empresa u organizaciones distintas que funcionan bajo un mismo techo.

Bondades

Es un negocio aún incipiente, pero en alza. Por un lado, además de las compañías de renting, se apuntan los fabricantes y la banca. ADL Automotive, del grupo Société Générale, es otro ejemplo. A través de su ADL Sharing, los empleados –en este caso de una empresa– reciben una tarjeta que hace las funciones de llave tras darse de alta en el sistema y cuyas reservas pueden hacerse por el móvil o la web. Y por el otro, empresas como Endesa, Cajamar o Red Eléctrica se suben al carro por el ahorro de combustible, mantenimiento, la menor demanda de parking, las ventajas fiscales y las exigencias de sostenibilidad.

“El renting de carsharing corporativo está creciendo gracias a los beneficios económicos y sociales que supone para las empresas. Ahorra costes, reduce la inactividad de la flota, de las facturas de taxis y alquileres de coches. Además, favorece la gestión financiera y el control presupuestario, al aumentar el componente fijo de los costes y disminuir el número de proveedores. Y mejora la imagen empresarial, al reducir el número de autos en circulación y las emisiones de CO2 por el uso de eléctricos”, explica Márquez.

La cifra

30% es la rebaja fiscal por la utilización de vehículos eficientes. El Real Decreto 633/2015 establece una exención fiscal de entre el 15% y el 30% para la retribución en especie de coches eficientes. Es decir, que cumplan con la norma Euro 6, sean híbridos, de gas o eléctricos.

Los empleados también lo prefieren por su comodidad: tienen el coche en el lugar de trabajo, con aparcamiento, y pueden darle un uso laboral o personal, agrega. Sin embargo, al ser una iniciativa reciente, el sector español carece de cifras ( volumen y usuarios) que den idea de su impacto. A escala global, el carsharing moverá 6,5 billones de euros en siete años, según las previsiones de 2016 de Roland Berger.

Otras fórmulas flexibles

Algunas compañías, como Northgate, que hacen renting flexible –el 80% de sus contratos–, informan de esta práctica entre sus clientes aunque no ofrezcan este tipo de contrato. “Cuando miramos el histórico de la matrícula, nos damos cuenta de que los vehículos han pasado por distintas empresas del mismo grupo o diferentes usuarios”, comenta Eduardo González, director comercial de la compañía con sede en Reino Unido.

Esto sucede, en concreto, en las grandes compañías de infraestructuras, Ferrovial, FCC, Dragados, Sacyr, o de servicios de limpieza y mantenimiento a terceros como el grupo Eulen, precisa. “Aunque no hacemos carsharing directamente, somos dinamizadores de esta práctica, porque alquilamos también cientos de vehículos a empresas puras del sector como Respiro o Bluemove”, afirma el directivo.

Movimientos corporativos


Ante el auge de esta tendencia, aumentan las compraventas de empresas de carsharing y renting, según la consultora Roland Berger.

Las más reciente. La firma francesa adquirida por Europcar en 2015, Ubeeqo, compró el año pasado la española de coche compartido Blue Sostenible y la italiana Guidami este 2017.

Desinversiones. La banca, en tanto, vende sus sociedades participadas de renting,como la compra de ING Car Leasing por parte de BMW para su fusión con Alphabet y de BBVA Spa Renting por LeasePlan.

El futuro pasa aquí también por las pymes, la gran apuesta de crecimiento para los próximos años en el sector del renting. Márquez cree que con esta modalidad las empresas pueden seducir a las pymes que todavía no han conquistado mediante el renting tradicional, por ser una alternativa que facilita el acceso a flotas sin costes fijos ni compromisos de largo plazo, más ajustado a su presupuesto y naturaleza empresarial (como tienen pocos empleados, alquilar una flota no es una necesidad).

“Las empresas de renting se han visto obligadas a adaptarse a las demandas de este colectivo y ofrecer soluciones a medida, y han llegado a la conclusión de que necesitan una oferta simplificada y un producto de uso fácil”.

Una ventaja competitiva frente a las compañías que comparten coche: “Aunque las de carsharing realizan un trabajo de captación puerta a puerta, tienen poco alcance por el limitado número de puntos de recogida de vehículos”, señala. Así, pese a que “el proceso de captación es complejo”, es una oportunidad de expansión que el sector no puede dejar pasar, concluye.

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