Cohn modera la política económica y comercial de Trump

Donald Trump puede tener defectos. Pero la capacidad de cambiar de opinión no es una de ellos. Sus posturas en política exterior acerca de la OTAN, los aliados europeos y en Asia, la respuesta a la masacre con armas químicas de al-Assad, el alejamiento de Rusia por su encubrimiento de los crímenes del régimen sirio, etc. lo demuestran. De manera parecida, el director del Consejo Económico Nacional (National Economic Council), Gary Cohn, un ex banquero de Goldman Sachs afiliado al Partido Demócrata, se ha convertido en la persona de confianza de Trump en materia económica. Conoció a Trump después de la elección del nuevo presidente a través de Jared Kushner, el yerno del ex magnate de NY. Trump se ha referido a él como "su genio" y dice que el leal, sincero pero seguro en sus convicciones, algo que Trump valora en sus asesores. Cohn será -- en principio junto a Kushner, el ministro de Finanzas Mnuchin, y otros -- el encargado de elaborar el plan de reforma del sistema fiscal, de eliminación de regulaciones y de renovación de infraestructuras. Cohn ha convencido -- por ahora -- a Trump de que la reforma fiscal debe priorizar la reducción del elevadísmo impuesto de sociedades (de los más altos del mundo) y reducciones fiscales para las clases medias y bajas. Los asesores conservadores de Trump como Steve Bannon (y también parte de su base) desea recortes de impuestos también para empresas pequeñas y las clases más altas. Cómo no se puede bajar los impuestos a todo el mundo y aumentar el gasto sin disparar el déficit de EEUU (el ratio de deuda sobre PIB es del 106%), es alentador que Trump opte por ahora por seguir los consejos de Cohn.

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