Y el ganador de la banca española es...

El debate sobre el interés de la fundación y el de los directivos de la antigua caja

El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho.
El presidente del Banco Popular, Emilio Saracho. EFE

Unas veces se gana y otras se pierde. Así son las reglas de juego en Bolsa y algo que los ahorradores que invierten en ella deben saber. Eso sí, por encima de todo y para que no haya lugar a ningún tipo de dudas o engaño, la transparencia debe ser el principal activo de una empresa que cotiza, y más si es un banco. El negocio bancario se rige por la confianza del cliente, es una regla de oro para su actividad. Siguiendo estas pautas será el mercado el que marque cuál es el precio de tu empresa.

Esta parece que es la filosofía del presidente de Banco Popular, Emilio Saracho, y la que ha decidido aplicar en la entidad. Un cambio rotundo con su antecesor, Ángel Ron, quien optó por mimar al pequeño accionista. Los que acudieron el pasado lunes a la junta general no salían de su asombro. No estaban acostumbrados a oír mensajes tan directos, sin tapujos ni paños calientes. Señoras y señores esto es lo que hay, y ya saben las medicinas, venta de activos, ampliación de capital y puede que incluso fusión.

Así de claros fueron sus mensajes. Su intervención pudo gustar o no, pero a nadie dejó indiferente, y menos al mercado, que inmediatamente reaccionó con un desplome de la acción que aún dura, y cuyas consecuencias no se sabe si habían sido medidas por el banquero, aunque todo indica que sí.. Ahora los accionistas de Popular saben a qué atenerse con mucha antelación sobre la puesta en marcha de las acciones concretas.

Eso sí, la visión del banco ha cambiado tanto para sus accionistas que cada vez es mayor el ruido o las voces que optan por una fusión como solución futura para Popular.

Sería una buena oportunidad para que Santander o BBVA, cuyos negocios en su país de origen siguen en pérdidas tras casi una década de crisis, logren recuperar músculo en el mercado español.

La presidenta de Santander, Ana Botín, aseguró en la junta de accionistas que el objetivo de la entidad era crecer orgánicamente. Cierto, pero no dijo que hasta que se presente una oportunidad o ganga. BBVA también repite que no está interesado en más compras a no ser que sea una oportunidad. Y eso parece que ha pasado con la compra de Unnim o de CataluñaCaixa, o lo que insistió inicialmente para adquirir Banco Pastor (que finalmente se lo quedó Popular), o para quedarse con Novacaixagalicia.

Y es que los números en el mercado doméstico todavía no salen para las entidades financieras. Aunque la tendencia ya ha comenzado a dar un giro y el primer trimestre de este año parece que ha empezado con más bríos que los que preveían los propios bancos.

Incluso en Popular han sorprendido las cifras de crecimiento de su negocio y el descenso de las entradas en mora, algo que no ocurría desde hace años.

Pero bueno, como ejemplo de que el negocio puramente bancario aún no tira se puede recurrir a lo que han obtenido las entidades financieras por resultados por operaciones financieras (capítulo conocido como ROF) sobre el beneficio final. Este ejercicio proporciona datos que llaman la atención.

Por ejemplo, el 86,93% del beneficio de Santander España solo de su actividad comercial proviene de su ROF. La franquicia nacional de Santander ganó el pasado año 696 millones (sin el lastre inmobiliario). Este porcentaje se vuelve más sorprendente si se analiza BBVA España, que ganó 316 millones de euros, mientras que esta filial obtuvo 784 millones en ROF incluido la diferencia de cambio.

En el caso de Liberbank el resultado por operaciones financieras suma 346 millones, es decir, un 268,22% más que el beneficio atribuible final, que ascendió a 129 millones.

Y volviendo a las fusiones. Se ha abierto un debate entre los intereses de las entidades financieras que están controladas por fundaciones bancarias y estas últimas instituciones. Este debate está protagonizado por Unicaja. Este banco tiene la intención de salir a Bolsa en julio, aunque no a cualquier precio. La idea es que el descuento que se le aplique a sus futuras acciones sea menor del 45% o 40%, sino la cúpula de Unicaja está, o eso dicen, dispuesta a retrasar su estreno en el parqué.

Ese es un debate, otro es que la fundación bancaria, presidida por Braulio Medel, prefiere una fusión de Unicaja con otra entidad. Considera que una unión con otro banco le puede proporcionar un dividendo más seguro, e incluso, una mayor influencia al poder acaparar un 10% o más de la firma resultante. Y ahí está el debate. Fusión o cotización. Habrá que ver en qué termina.

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