Un nombre en clave para cada fusión

Seudónimos como ‘Proyecto Diamante’ dan una idea del nivel de arrogancia de las operaciones

Un actor disfrazado de Darth Vader, en el estreno de una de las películas de la saga ‘La guerra de las galaxias’.
Un actor disfrazado de Darth Vader, en el estreno de una de las películas de la saga ‘La guerra de las galaxias’.

Los nombres en clave que ponen banqueros y empresas a las fusiones pueden revelar mucho sobre su arrogancia. El año pasado, según la compañía de datos IntraLinks, entre los nombres estaban Proyecto Diamante y Proyecto Halcón. Breakingviews ha tomado algunos nombres reales y los ha aplicado a ofertas para las que parecen especialmente apropiados.

Proyecto Rocky
Es la historia de un boxeador con poca suerte que supera grandes dificultades… y que acaba perdiendo. Los jefes de LSE y Deutsche Börse lucharon durante un año por su fusión de 28.000 millones de euros, a pesar de no convencer a sus propios accionistas y del brexit. Rocky acaba siendo derrotado por Apollo Creed/la comisaria europea antimonopolio, Margrethe Vestager.

Proyecto Jedi
Kraft Heinz
vio la oportunidad de aplicar un sable láser de reducción de costes al flojo margen de explotación de Unilever. Esta utilizó la Fuerza para desviar una oferta que restringiría la inversión a largo plazo y requeriría muchos despidos. Unilever se ha embarcado en su propia búsqueda Jedi para desaprender lo aprendido, empezando por una posible venta de su negocio de margarinas.

Proyecto Fénix
Igual que la mítica ave, la fusión de Pfizer y Allergan estaba destinada a una espectacular autoinmolación. No tenía nada que ofrecer aparte de las enormes ventajas fiscales de emplazar la empresa combinada en Irlanda. Políticamente, resultó difícil de manejar: el Tesoro de EE UU acabó con ella. Pero Pfizer renació de sus cenizas, y sus acciones han superado al sector desde entonces.

Proyecto Gandalf
El venerable mago de El Señor de los Anillos se da un buen golpe al caer a un hoyo mientras se enfrenta a un monstruo. Las acciones de Bayer cayeron casi tan precipitadamente el año pasado después de pagar en exceso por Monsanto. No ayudó que la prima de 16.000 millones de euros superara claramente los 11.000 millones de valor actual en recortes de costes. Gandalf regresó recuperado y más poderoso. Ya podría tener Bayer tanta suerte.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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