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La banca ya ve la luz al final del túnel tras 9 años de travesía por el desierto

El FMI pregunta al sector ¿por qué no crece el crédito? Y ¿cuándo van a soltar el lastre inmobiliario?

La banca ya ve la luz al final del túnel tras 9 años de travesía por el desierto

La banca vuelve a la normalidad, a esa normalidad que abandonaron los bancos sin querer hace ya casi una década por el abuso en la concesión de créditos, sobre todo al sector inmobiliario. El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, lo confirmó el viernes pasado en la junta de accionistas de la entidad. “Ya vemos la luz al final del túnel”, aseguró. Esta frase contrasta con la de otros años, en los que había hecho alusión “a la travesía del desierto” para describir el desolador panorama del sector.

La previsible subida de los tipos de interés que ya comienza a atisbarse ha comenzado a dar un giro a las previsiones del sector, que ya se están reflejando en las estimaciones de sus cuentas de resultados. Esta es una de las bazas con las que cuenta Banco Popular para intentar distanciarse de una absorción que en el mercado se da como la salida más probable. La venta de activos es otra de las cartas con las que cuenta para esquivar su fusión.

Ibercaja también confía en una subida de los tipos de interés para que sus márgenes vuelvan a estabilizarse y el mercado aleje de sus estimaciones a esta entidad como posible encaje para que un gran banco la engulla y así ganar cuota. Y es que el banco aragonés no quiere oír hablar de fusiones ahora que la situación económica y la del sector empiezan a mejorar.

La situación financiera se percibe tan positiva (dentro de un orden, claro), que hasta Unicaja anunció el viernes su intención de salir a Bolsa, proyecto que llevar esquivando desde hace casi dos años, entre otras razones por la drástica situación de los mercados en este periodo en el que la volatilidad ha sido la gran protagonista. El anuncio de su cotización coincide, además, con la ampliación del plazo hasta 2024 (ahí es casi nada) dado por el Gobierno para que las antiguas cajas de ahorros que no quieran salir a Bolsa no sean penalizadas con un fondo de reserva.

Kutxabank e Ibercaja parece así que son las beneficiadas, una vez que Unicaja, sorprendentemente, ha decidido someterse al escrutinio del mercado.

El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, en una entrevista realizada la semana pasada por este periódico, también hizo referencia a la positiva situación económica y, por lo tanto, del sector en estos momentos.

“Si no fuera por el riesgo geopolítico estaríamos viviendo unos momentos estupendos de todo tipo porque los fundamentos económicos son muy positivos. Los riesgos geopolíticos retienen un poco la inversión, y pese a ello se está en una fase de crecimiento del producto interior bruto importante tras 10 años de ciclo bajo, y llevamos dos de ciclo de recuperación. Las cosas ahora están para volverse a animar”, declaró Oliu.

Y es en este panorama de recuperación, parece que bastante positivo (eso esperamos), en el que la delegación de técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha iniciado su visita a España para analizar la salud del sistema financiero. El FMI quiere comprobar cómo evoluciona la salud de la banca tras su grave estado de 2012.

Los temas abordados por estos conocidos como los hombres de negro con los distintos bancos e instituciones a los que está visitando son los siguientes: ¿Por qué no crece el crédito?, la opinión del sector sobre las incertidumbres del panorama regulatorio, ¿Cómo afectaría a la cuenta de resultados una eventual subida de los tipos de interés?, y la evolución y plan de evacuación de los non preforming assets (NPA), o lo que es lo mismo de los activos improductivos, integrados prácticamente por inmuebles.

El FMI quiere conocer de primera mano si una subida de tipos de interés puede beneficiar, como es lógico, a los márgenes bancarios, pero también quiere analizar si este previsible alza puede dificultar la devolución del crédito y por lo tanto puede aumentar el riesgo de impago.

Y hablando de otro asunto. Tras la pérdida por parte de Iberdrola de la demanda contra Bankia por su salida a Bolsa en 2011, los inversores institucionales pierden la posibilidad de poder recuperar su inversión por este motivo. Llama la atención que el juez parece que afea gran parte de los argumentos declarados por la eléctrica en su demanda. Asegura, entre otras cosas, que la compañía eléctrica tuvo acceso a una información global (más allá de la contabilidad) notabilísima superior a la de los inversores minoritarios. Asegura que esta compañía estuvo en el secreto, por ejemplo, de la pobre aceptación de los inversores cualificados extranjeros que desconfiaban del “riesgo país” que lastraba a España.

Iberdrola vendió el 70% de sus acciones por las dudas que los inversores internacionales tenían sobre España y no por las dudas de la contabilidad de Bankia.

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