Inversión colectiva
Juan Uguet, Carlos Val-Carreres y Marta Zarate, de Sicav Lierde
Juan Uguet, Carlos Val-Carreres y Marta Zarate, de Sicav Lierde

Lierde Sicav: Wall Street está sobrevalorado un 33%

Lierde Sicav, que renta el 7,10% este año, apuesta por el sector del software y por el inmobiliario español, con posiciones en Realia, Lar y Merlin. ING, Santander, BNP y Société Générale son sus posiciones en banca, que representa el 10% de la cartera.

Sus gestores prevén lanzar una sicav en Luxemburgo y crear una gestora ante las incertidumbres fiscales

El mercado ha comenzado a percatarse de los riesgos de que Donald Trump no pueda sacar adelante su promesa electoral en materia de impuestos, al menos no con la rapidez por la que han apostado los inversores. Wall Street sufrió ayer la mayor caída bursátil desde la victoria del magnate estadounidense, tras conocerse la negativa de algunos congresistas republicanos a apoyar la reforma sanitaria que propone, demostrando que el mercado puede ser muy sensible a una corrección si las expectativas surgidas alrededor de Trump no se cumplen.

Los expertos coinciden en que, tras ocho años de subidas que se han acentuado con la victoria de Trump, Wall Street está sobrevalorada. Para Juan Uguet, gestor de Lierde Sicav, esa sobrevaloración es del 32,8% para el S&P, teniendo en cuenta la evolución histórica de beneficios desde 1929, que habrían crecido a un ritmo del 16% anual. La Bolsa europea se encuentra en la situación opuesta, con una infravaloración respecto a su media histórica del 35,3%, que sin embargo llegó a ser superior en diciembre de 1974, del 48%, y en junio de 1982, del 44%.

Lierde Sicav, que logra una rentabilidad en lo que va de año del 7,10% y que acumula un retorno del 15,8% desde su creación en 1994, concentra su cartera de inversiones en Europa, en especial en España y Francia, aunque la filosofía de gestión no siga criterios geográficos sino la búsqueda de compañías atractivas por valoración y con probada generación de valor para el accionista, por encima de la media del mercado, según explica Uguet.

Bajo esta premisa, común en el pujante grupo de gestoras independientes que están surgiendo en la industria española de fondos, Lierde Sicav acumula ya un patrimonio de 245,6 millones de euros, frente a los 37 millones con que contaba en 2013, año en que se abrió al conjunto de los inversores y se inició su comercialización activa, más allá de ser el vehículo de inversión de la familia Alierta. “Hemos alcanzado los 1.025 inversores, lo que demuestra que somos una sicav con muchos inversores”, defiende Uguet. De hecho, la sicav ha logrado este crecimiento a pesar de la incertidumbre que pesa sobre la fiscalidad de este vehículo, sobre el que pesa la amenaza de tener que tributar por el impuesto de sociedades y no al 1% de los beneficios, la fiscalidad propia de los fondos de inversión.

“No percibimos preocupación entre los inversores, han entrado a un ritmo de 25 al mes, con un incremento mensual de patrimonio de un millón de euros ”, explica Carlos Val-Carreres, también gestor de la sicav. Aun así, el plan es crear una sicav en Luxemburgo, que sea réplica de la española, y la constitución de una gestora “para estar protegidos frente a un cambio”, según ha reconocido Uguet.

La principales posición de la cartera de Lierde Sicav está en los servicios financieros y de software, con la austríaca S&T como principal representante, que supone el 4% de la cartera. En España, la compañía más próxima a este sector es Global Dominion, en la que la sicav tiene el 2,8% de su cartera. La apuesta por la digitalización es también el criterio a la hora de invertir en bancos, en los que la sicav tiene el 10% de su cartera, con apuesta por ING, Santander, BNP y Société Générale. "BBVA tiene una valoración parecida a Santander pero más riesgo por su exposición en México, es más seguro estar en Santander", reconoce Uguet. 

Lierde tiene también una importante posición en el sector inmobiliario español. Realia pesa el 3,8% en la cartera y Lar, el 3,3% y también está presente Merlin. “El mercado inmobiliario español no solo nos gusta porque esté barato sino porque tiene retornos potenciales de doble dígito en las socimis”, apunta Val-Carreres.

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