Automoción

Audi reduce un 53% su beneficio neto por el dieselgate

Este descenso se debe al impacto derivado de las provisiones por el escándalo de las emisiones.

Abrirá una filial para vehículos autónomos y que lanzará tres coches eléctricos en 2020.

El presidente de Audi, Rupert Stadler, con el nuevo Audi SQ5
El presidente de Audi, Rupert Stadler, con el nuevo Audi SQ5 REUTERS

La marca automovilística alemana Audi, filial de vehículos premium del grupo Volkswagen, registró un beneficio neto atribuido de 1.985 millones de euros durante el pasado ejercicio. Representa una reducción del 52,7% en comparación con los 4.204 millones de euros contabilizados durante el año anterior, según datos publicados por la empresa.

Durante la conferencia anual de resultados celebrada ayer, el presidente de la compañía, Rupert Stadler, afirmó que este significativo descenso de su resultado neto anual se explica por “el impacto derivado de efectos extraordinarios de 1.800 millones de euros, en relación con las provisiones por el caso del diésel y por la campaña de revisión por el problema del airbag de Takata”.

El presidente afirmó que “2016 fue un año complicado para la nuestra compañía, pero lo hemos completado con unos beneficios robustos de nuestro negocio clave. Estamos y establecimos el camino para el futuro”, aseguró el directivo.

El director financiero, Axel Strotbek, indicó que antes de los extraordinarios los resultados económicos muestran una “gran calidad”. Señaló que la corporación logró un margen operativo del 8,2%, que se encuentra en el margen previsto por la firma de los cuatro aros de entre el 8% y el 10%, a pesar de la complicada situación experimentada y de las elevadas inversiones realizadas por la multinacional con sede en Ingolstadt.

Los resultados anuales de Audi recibieron un impacto de 1.632 millones de euros derivado de las provisiones económicas por el caso del software de los vehículos con motor TDI de 3.0 litros en Estados Unidos, en comparación con los 228 millones de euros destinados a este partida en 2015.

Asimismo, la marca también reservó 162 millones de euros (70 millones de euros en 2015) por el problema de los airbags de Takata.

La cifra de negocio al término del año pasado se situó en 59.317 millones de euros. Representa un crecimiento del 1,5%, a pesar del efecto negativo del tipo de cambio. Al cierre de 2016, la multinacional comercializó un total de 1,86 millones de vehículos en todo el mundo, con una subida del 3,6%.

Para 2017, la automovilística prevé experimentar un “ligero” crecimiento en sus volúmenes de ventas y también de facturación, con un margen operativo de entre el 8% y el 10% y con un retorno de inversión de entre el 15% y el 18%.

Por otro lado, la compañía anunció que ha creado una nueva filial centrada en la conducción autónoma, denominada Autonomous Intelligent Driving, que trabajará para el conjunto del grupo Volkswagen. Además, tiene previsto impulsar el desarrollo de la electromovilidad. Lanzará al mercado tres modelos eléctricos hasta 2020.

Esta nueva filial, con sede en Munich (Alemania), trabaja en un sistema para vehículos autónomos en las ciudades. Stadler indicó que dicha tecnología se podrá incorporar en modelos de varias marca. Esta empresa está “abierta a cooperar con socios potenciales” del automóvil o de las tecnologías de la información.

Stadler afirmó que, hasta mediados del año que viene, la firma de los cuatro aros renovará cinco modelos clave, entre los que se encuentran el A8, el A7 y la segunda generación del Q3, que se comercializará en 2018 y se fabricará en Györ (Hungría), en lugar de en Martorell (España). Llegarán dos nuevos modelos hasta 2019. El primero de ellos será el Q8.

La Fiscalía alemana registra las sedes de Volkswagen y Audi

Las autoridades alemanas registraon ayer las sedes de la automovilística Volkswagen en Wolfsburgo y la de su filial Audi, en Ingolstadt, así como otros siete empleazamientos de fábrica. Estos registros son parte de la investigación que tienen en marcha por el fraude de las emisiones de gases contaminantes en los motores diésel del grupo Volkswagen. Portavoces de Audi afirmaron que están “cooperando al máximo con las autoridades”.
En un comunicado, la Fiscalía confirmó que ha abierto una investigación ante la sospecha de fraude y de publicidad ilegal en la venta en EEUU entre 2009 y 2015 de alrededor de 80.000 vehículos que estaban equipados con el motor diésel V6 de tres litros desarrollado por Audi, filial de Volkswagen. El objetivo es “aclarar qué personas están implicadas en el uso de dispositivos” irregulares, cuya instalación no fue comunicada a los compradores.
Audi ya comunicó el mes pasado que ha despedido a cuatro directivos de la división de diésel por “graves incumplimientos del deber”. Según han publicado los periódicos alemanes, Audi empezó a integrar el software que manipula las emisiones de gases contaminantes en 1999, muchos años antes de que el grupo VW los integrara en sus modelos.
El consejero delegado de Audi, Rupert Stadler aseguró que están haciendo “todos los esfuerzos necesarios para aclarar cuanto antes el tema del diésel”. Sin embargo, declinó comentar la posibilidad de que las investigaciones en curso puedan incriminar a más directivos de la enseña. Stadler resaltó que no se ha registrado su vivienda personal.
El director financiero Axel Strotbek aseguró que no prevén más provisiones económicas para el escándalo además de los 1.630 millones ya apartados para los arreglos y compensaciones.
Por otro lado, el diario Liberation informó ayer que Renault utilizó “estrategias fraudulentas” durante siete años para engañar sobre los niveles de contaminación de sus motores diesel. La compañía desmintió la noticia.

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