Editorial

Repsol explora y descubre el futuro

Hace lustros que Repsol se descolgó el sambenito de petrolera sin petróleo. El grupo ha encontrado, no sin dificultades, la forma de convertirse en un jugador energético integrado de primer orden, un proceso en el que la actividad upstream (exploración, perforación y extracción) ha ganado importantes posiciones. En la línea de fortalecer esa estrategia va el descubrimiento anunciado ayer por la compañía, que en alianza con Armstrong Energy ha dado en Alaska con lo que califica como “el mayor descubrimiento convencional de hidrocarburos logrado los últimos 30 años en suelo de EE UU”. Los recursos identificados que estima Repsol en la zona del hallazgo, la formación Nanushuk, alcanzan la muy estimable cifra de 1.200 millones de barriles recuperables de crudo ligero y son, sin duda, el resultado de un acertado empeño de la compañía, que explora activamente en Alaska desde 2008 y, en este caso, en un área que se consideraba madura. De hecho, extienden una formación ya descubierta en campañas anteriores. Cierto que un alto porcentaje de los recursos identificados debe reclasificarse aún como reservas probadas. Lo que sí está demostrado es que el grupo español se está rearmando en un área, Norteamérica, en la que ya dio un salto de gigante hace un par de años con la compra de la canadiense Talisman.

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