Automoción

El Nissan del futuro pasea por Londres sin manos

La Alianza Renault Nissan tendrán 10 modelos equipados con tecnología autónoma en 2020.

Estarán disponibles en Europa, EEUU, China y Japón.

Un Nissan Leaf autónomo
Un Nissan Leaf autónomo

Cinco radares, cuatro escáneres con laser y 12 cámaras registran y tutelan el recorrido del Nissan Leaf por las calles de Londres. En el interior, una pantalla señala el mapa por dónde camina el coche mientras el ordenador de a bordo da las órdenes de cambio de carril o por dónde salir de la rotonda. En otra pantalla, aparecen de vez en cuando peatones, representados por iconos amarillos. Son ellas y no el conductor, las que controlan prácticamente en exclusiva el movimiento del vehículo. 

Durante el trayecto londinense de unos 10 kilómetros, el conductor, Tetsuya Iijima, director global de desarrollo tecnológico en coche autónomo de Nissan, solo coloca las manos en el volante una vez, para esquivar unas obras. Ni acelera ni frena. El vehículo conduce solo, sorteando badenes por Victoria Street, girando en curvas y adelantando en la autovía para desconcierto de los ocupantes del Nissan Leaf.

El ingeniero japonés, que dirige la prueba de coche autónomo en Londres, explica la técnica moviendo las manos y atendiendo a los que van en la parte trasera. La sensación de seguridad, sin embargo, es prácticamente total.

Con este recorrido, Nissan presenta por primera vez en Europa su tecnología prácticamente autónoma ProPilot, después de experiencias en Japón y EEUU. Este Leaf que se mueve solo por Londres es el prototipo de unos sistemas que llegarán al mercado en 2020, según las previsiones de Nissan. La Alianza Renault Nissan tendrán 10 modelos equipados con esta evolución de la tecnología ProPilot en 2020, capaces de circular autónomamente en vías urbanas e intersecciones. Estarán disponibles en Europa, EEUU, China y Japón. 

Pero antes, los nuevos Nissan Qasqhai y Leaf saldrán al mercado en breve equipados con la primera versión de ProPilot, que les permite conducir de manera autónoma por autovía manteniendo siempre el mismo carril. Esta versión ya viene en el equipamiento opcional del Nissan Serena en Japón. En 2018, saldran a la venta nuevos modelos equipados con la siguiente versión, la capacidad de conducir autonomamente por autovía con cambios de carril incluidos.

La compañía japonesa invirtió 560.000 millones de yenes (4.600 millones de euros) el año pasado, un 30% más que en 2015, en investigación y desarrollo, entre otros, de ProPilot. “La autonomía está recibiendo una gran aceptación. El 60% de los Serena vendidos desde que se puso en el mercado llevan ProPilot”, detalla Iijima.

“El 93% de los accidentes que se producen en el mundo ocurren por culpa del conductor. El compromiso de Nissan es llegar después al objetivo de cero emisiones y cero accidentes”, destaca Alexandra Talon, responsable europea de la marca. La directiva explica que “cada modelo tendrá su software adaptado a las características regionales de los mercados”. Además, si bien no facilita en cuánto encarecerá el precio final del vehículo, Talon afirma que ProPilotserá “accesible”. “No somos una marca premium y no queremos que esta tecnología esté fuera del alcance de nuestros clientes”, explica la directiva.

El vehículo se para inopinadamente en un semáforo que no le corresponde, por culpa de un reflejo. Iijima toma el control y reflexiona: “la siguiente evolución es la comunicación con las infraestructuras.Así, el semáforo le diría al coche que continúe aunque los sensores le hayan engañado”.

SAM, la nube aprende para ayudar a conducir

Iijima solo tomó el control del vehículo autónomo durante la prueba del Leaf prototipo para esquivar unas obras en una rotonda. Pero Nissan trabaja para que ni siquiera haga falta un humano dentro del coche para tomar esas decisiones. Su centro de investigación en Silicon Valley trabaja en colaboración con la NASA para el diseño de un sistema de Movilidad Inteligente Constante (SAM, por sus siglas en inglés). SAM permitirá a los coches enviar los datos de esta obra imprevista, por ejemplo, a un centro de control, donde (ahora ya sí) una persona, un gestor de movilidad, le dará las instrucciones necesarias para sortear ese obstáculo (o un atasco) con éxito.
Pero esta información y su solución se compartirá con el resto de los coches Nissan conectados, de tal modo y manera que los vehículos aprenderán y tomarán esa decisión solos ante el siguiente obstáculo similar, sin necesidad del gestor. Aquí es la ética la que se pregunta: ¿cuál es la mejor decisión? Y ¿quién es responsable de ella?

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