Entrevista al socio director de Garrigues en China

Manuel Torres: “China tiene claros sus objetivos y Trump no le afectará”

Asegura que el gigante asiático ocupará su papel en el TTP

Manuel Torres, socio director de Garrigues en China.
Manuel Torres, socio director de Garrigues en China.

Cuando en 2008 Manuel Torres recibió el encargo de montar la primera oficina de Garrigues en China, su plan era volver a España dos años después tras la Exposición Universal de Shanghái. Ahora lleva ya nueve, ocupa el cargo de presidente de la Cámara de Comercio y ha coordinado la apertura del segundo despacho de la firma en Pekín. Desde esta posición privilegiada, este licenciado en Derecho por la Universidad de Santiago ve imparable el progreso del gigante asiático. Incluso ante una hipotética guerra comercial con el Estados Unidos de Donald Trump.

Pregunta. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca y la amenaza de imponer nuevos aranceles a los productos importados desde China, ¿se avecina una guerra comercial entre los dos gigantes?

Respuesta. Yo no creo que se abra ningún conflicto, sino que Trump es una oportunidad para China. Allí están muy tranquilos y para ellos va a ser una gran oportunidad para el crecimiento económico y posicionarse en el mundo con la actual política estadounidense. Los chinos tienen sus objetivos muy claros y Trump no les va a afectar.

P. ¿A qué se refiere?

R. Primero, el magnate ha tenido que replegar velas en el tema territorial. Nada más ser elegido dice que ha llamado a la presidenta de Taiwan y que a los Estados Unidos su política comercial no se la va a fijar ningún país. A los pocos días en la primera conversación entre Trump y Xi Jinping dio por buena la política de una sola China. Por tanto, este nivel de conflicto se disipa. Después está el tema del Tratado Transpacífico. En una visión geopolítica, todo lo que hacía EE UU era establecer la influencia americana en el mercado transpacífico. El hecho de que se retire de ese acuerdo le deja cancha libre a China. Por tanto, no va a haber un conflicto territorial por el asunto de Taiwán y el hecho de que se separe y no ratifique el TTP es una oportunidad de oro para los chinos.

P. ¿Ve factible que China ocupe el hueco que ha dejado EE UU en el TTP?

R. Sin ninguna duda. Es más, China está ya estableciendo los primeros acuerdos de colaboración. Por ejemplo, ya están trabajando con Filipinas para firmar un tratado de libre comercio. A través de la atracción y la cooperación, los chinos son capaces de imponer sus ideas en vez de imponer la fuerza de la capacidad económica. Esa va a ser una oportunidad para las empresas que estén en China para ampliar el mercado en Asia Pacífico. De hecho, el presidente chino defendió firmemente el libre comercio en la última Cumbre de Davos, algo inimaginable hasta hace unos años para un país comunista.

P. Desde hace años, se ha anunciado que China se iba a convertir en la primera potencia mundial, ¿el repliegue proteccionista de Trump puede acelerar ese proceso?

R. Por renta per capita, a China le va a ser muy complicado ser primera potencia mundial, pero si utilizas otros parámetros en los próximos años será número uno. Al margen de lo que pueda llegar, China no está preocupada por eso. Su mayor preocupación está en cumplir sus propios objetivos en dos efemérides: el centenario de la formación de la República de China en 2021 y la formación del Partido Comunista en 2049. Eso es lo que incentiva y está promoviendo en sus cuadros. Para el 2021 tiene objetivos en industrialización, economía de servicios, extensión del consumo y prestaciones sanitarias. No les inquieta ser la primera potencia en tres o cuatro años, aunque no renuncian a ello.

P. Sin embargo, la crisis de hace un año y la de las Bolsas chinas pusieron en solfa las perspectivas del país, ¿qué problemas debe salvar China en este proceso?

R. China va a tener problemas tremendos pero van a ser picos y valles. Tiene un desafío con la Bolsa por las restricciones para invertir fuera. También hay una burbuja inmobiliaria. Pero no hay que olvidar que China tiene elementos que no tienen otras sociedades y juegan a una economía de mercado con normas comunistas. Otro de sus retos está en desarrollar una sociedad medianamente desarrollada y crear un Estado de Bienestar. Ya dan pasos en este sentido y han desplegado una incipiente Seguridad Social.

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