Editorial

Un sector en constante crecimiento

Las exportaciones españolas crecieron a un ritmo mayor –un 1,7%– que las del resto de los grandes países de la zona euro, como Alemania o Italia

Un sector en constante crecimiento
EFE

El sector exterior de España sigue avanzando a buen ritmo, impulsado por una coyuntura económica favorable que ha sabido aprovechar mejor que sus vecinos europeos. Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio revelan que el año pasado las exportaciones españolas crecieron a un ritmo mayor (un 1,7%) que las del resto de los grandes países de la zona euro, como es el caso de Alemania (1,2%), Italia (1,1%) o Francia y Gran Bretaña, los cuales retrocedieron frente a lo logrado en 2015. La cuota exportadora mundial de España, que mide la participación de las ventas españolas al exterior respecto al resto del mundo, avanzó hasta situarse en el 1,8% del total, lo que supone el nivel más alto de la serie histórica desde 2009. A ese récord en ventas hay que sumar la caída de las importaciones (un –0,4%) como consecuencia del desplome del precio del petróleo. La combinación de ambas tendencias ha reducido el déficit comercial de España en un 22,4%, hasta situarse en 18.753 millones, el segundo nivel más bajo desde 1997. Se trata de unas cifras saludables, que muestran el músculo adquirido por las ventas al exterior en los últimos ejercicios, pero que también revelan el carácter potencialmente coyuntural de parte de esos resultados, en los que el precio del crudo juega un papel muy relevante. Si el barril de Brent se mantiene en su cotización actual de 55 dólares, unos 52 euros –tal y como espera el Gobierno– la factura en términos de importaciones a final de año sería algo superior a los 9.500 millones de euros.

Los datos sobre el comportamiento de las exportaciones en 2016 dibujan un sector exterior en crecimiento, en el que destaca el avance de los denominados exportadores regulares, es decir, de las empresas que han vendido sus productos fuera de las fronteras durante al menos cuatro años seguidos. En esa radiografía, las grandes empresas juegan un papel cada vez más sólido, dado que aglutinan ya el 16% de las ventas totales.

El panorama del comercio mundial afronta un futuro inmediato complejo, que combina factores como el fuerte auge del proteccionismo, los desequilibrios de las economías emergentes, el estancamiento del crecimiento en Europa, la depreciación de algunas monedas y la importante apuesta de Pekín por impulsar el mercado interior frente al exterior. En ese contexto, España tiene su propia agenda de asignaturas pendientes, entre las que destaca una mayor diversificación de los mercados a los que dirige sus ventas, un aumento de la productividad real en los bienes y servicios que exporta y un crecimiento sostenido de la base de compañías exportadoras, en el que las pequeñas y medianas empresas tienen un papel fundamental que jugar.

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