Editorial

La Euroviñeta y las mercancías

La próxima implantación del pago por uso a los transportistas de mercancías por carretera en una autovía del País Vasco ha hecho saltar las alarmas en el sector. Esta forma de peaje, establecido ya en diferentes países europeos, está amparada por la Directiva Euroviñeta de aplicación de gravámenes a los vehículos pesados. Ahora, la Diputación Foral de Guipúzcoa ha tomado la iniciativa en España y ha promulgado una norma cuyo objetivo es exigir, desde enero del próximo año, una tarifa a los vehículos de más de 3,5 toneladas que circulen por diferentes tramos de la A-15 y de la N-1. La respuesta de las diferentes patronales del sector, altísimamente atomizado, no se ha hecho esperar y ya preparan recursos en los que late el temor a que la medida se extienda a vías de otros territorios, e incluso a las vías controladas por la Administración central a través de Fomento. El debate ya se avivó con el proyecto piloto del ministerio para desviar transporte de mercancías hacia autopistas de pago, y debe asumirse con moderación y bajo la premisa de que el pago por uso no es una idea descabellada. Aunque lo que pone de manifiesto es la falta de un plan integral de transporte de mercancías en el que la intermodalidad y el ferrocarril deben jugar un papel que nunca han tenido.

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