Sector financiero

La opa da a CaixaBank el control del 84,5% de BPI

CaixaBank abona 644,5 millones por otro 38% del banco portugués

CaixaBank

CaixaBank controla ya el 84,5 % del Banco Portugués de Inversiones (BPI) después de que la oferta pública de adquisición (opa) lanzada sobre la entidad lusa fuese acogida con éxito entre los accionistas.

No ha sido precisamente un camino de rosas. Puede, incluso, que haya sido una de las operaciones de compra más tortuosa del panorama financiero español de las últimas décadas. Pero para CaixaBank ha merecido la pena, entre otras razones porque por fin podrá rentabilizar su ya casi histórica participación en Banco Portugués de Inversiones (BPI) en el que controlaba alrededor del 45%, pero solo tenía los derechos políticos del 20% hasta hace unas semanas.

La entidad que preside Jordi Gual ha desembolsado  en esta opa, que le ha proporcionado el 84,5% del capital de BPI, unos 644,5 millones de euros, un precio que algunos expertos lo tachan de elevado, dada la situación de la banca portuguesa.

CaixaBank ha ofrecido por el quinto banco luso 1,134 euros euros por acción, precio ligeramente superior a los 1,124 euros por título a los que cerró el lunes en la Bolsa de Lisboa, justo unas horas antes de que se diera por concluida la opa que arrancó el pasado 17 de enero, y que finalizó este martes.

Unas horas antes de que finalizase la operación el mercado conocía la venta de acciones de dos de los principales accionistas. El grupo luso Violas Ferreira, que contaba hasta el lunes con una posición cercana al 2,7% en el capital del banco ya comunicó hacia unos días su intención de vender y mantener una participación residual.

La segunda accionista de BPI, la empresaria angoleña Isabel Dos Santos, con el 18,6%, también ha acudido a la opa, una vez que logró resolver sus diferencias con CaixaBank.

Solo el grupo asegurador Allianz, con más del 8% antes de la opa, ha decidido quedarse en el capital, como otros pequeños accionistas. El objetivo de CaixaBank es mantener la marca de BPI y que siga cotizando, como aunció el consejero delegado de la entidad española, Gonzalo Gortázar, quien insistió ayer en que el objetivo ahora es crecer orgánicamente tanto en España como en Portugal, por lo menos en los próximos meses.

Ahora CaixaBank suscribirá una emisión de deuda subordinada que lanzará BPI por al menos 225 millones de euros como se comprometió el banco luso con el BCE para mejorar sus ratios de capital. CaixaBank, por su parte, empeora ligeramente sus ratios, pero sigue cumpliendo con su plan estratégico. Así, su ratio CET 1 fully loaded pasa del 12,4% al 11,2%.

La entrada de CaixaBank en BPI también supone un cambio en el equipo gestor de la firma lusa, pero más parece un cambio generacional. Su ahora consejero delegado, Fernando Ulrich, pasará a ser su presidente, y sustituirá a Artur Santos, que será presidente de honor.

Mientras que el nuevo consejero delegado será el español Pablo Forero, hasta ahora director general. Además, se reorganizará la comisión ejecutiva y el propio consejo de administración con la salida de al menos cuatro representantes portugueses, que serán reemplazados por miembros españoles. Estos cambios serán aprobados en la junta de accionistas que celebrará BPI el próximo 26 de abril.

En la rueda de prensa celebrada este martes en Lisboa una de las preguntas más repetidas fue qué sentía su hasta ahora cúpula gestora ante la compra del banco por una entidad española. Su hasta ahora presidente, Artur Santos, explicó que con esta operación BPI tiene una mayor capacidad para financiar a la economía lusa. Gortázar coincidió con Santos al declarar que el objetivo de CaixaBank con BPI era ayudar a financiar a la empresa y familias portuguesas, lo mismo que a la economía del país.

Gortázar reiteró que para CaixaBank esta operación es un proyecto con potencial de crecimiento y “muy importante” porque es la primera vez que toma el control de una entidad no doméstica, y para BPI supone una mejora de dimensión, solvencia y acceso a financiación en mejores condiciones. Ambas entidades sumarán 564.262 millones en volumen de negocio, el primer grupo financiero de la Península. Esta operación permitirá a CaixaBank obtener unas sinergias de 120 millones de euros.

Con unos activos valorados en cerca de 38.300 millones de euros al cierre de 2016, BPI es el quinto mayor banco luso, por detrás de la estatal Caixa Geral de Depósitos, del Banco Comercial Portugués, del Novo Banco y del Totta, división lusa del Banco Santander que mejoró en este ránking tras la compra del Banif. El BPI obtuvo unos beneficios de 313,2 millones de euros en 2016, un 32,5 % más que en 2015.

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