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GM necesita a la Casa Blanca

Le conviene que se relaje la normativa sobre combustible, y no le costará convencer a Trump

Mary Barra y Donald Trump, el 24 de enero pasado en la Casa Blanca.
Mary Barra y Donald Trump, el 24 de enero pasado en la Casa Blanca.

General Motors se dirige directamente hacia la puerta de la Casa Blanca. Los últimos resultados del fabricante de automóviles más grande de EE UU revelan que recaudará aún más dinero con los vehículos grandes y los utilitarios deportivos. Eso es bueno para los márgenes, y para el empleo del país, pero podría ser una mala noticia para el medio ambiente.

La CEO, Mary Barra, cree que la compañía, valorada en 51.000 millones de euros, igualará o mejorará este año su rendimiento de 2016. Teniendo en cuenta la demanda de vehículos grandes, suena plausible. Representaron tres quintos de las ventas en EE UU el año pasado en comparación con el 56% de 2015. Honda, Toyota y Nissan también han vendido un 50% más de utilitarios deportivos este enero que hace un año.

Los resultados del fabricante revelan que recaudará aún más dinero con los vehículos grandes, que consumen mucho fuel

La tendencia ayudó a elevar el precio medio de las transacciones de GM hasta 33.200 euros, 700 euros más que en 2015 y 4.000 más que la media de la industria. El precio medio de las ventas del F-150 de Ford subió 1.200 euros.

Eso debería mantener el flujo de efectivo. Y la subida de precios y márgenes en estos vehículos hace más fácil para los fabricantes justificar la salvaguardia de puestos de trabajo en EE UU o la creación de otros nuevos. Eso debería apaciguar al presidente Donald Trump.

El reverso es que cuantos más vehículos grandes (devoradores de gasolina) vendan GM y sus rivales, más difícil les resultará cumplir con el objetivo de 54,5 millas por galón (0,43 litros por cada 100 kilómetros) establecido por Barack Obama para 2025.

Mantener los buenos tiempos en GM más allá de este año probablemente requeriría que el nuevo Gobierno relajara esas reglas. No resultará muy difícil convencer a Trump y su círculo de escépticos respecto al cambio climático.

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