Informe de AFI

¿Vuelta atrás en la liberalización de horarios comerciales?

Calle comercial en Madrid
Calle comercial en Madrid

Un informe elaborado por AFI, a petición de la Asociación de Grandes Empresas de la Distribución (Anged), avala la liberalización de horarios como la única manera de adaptarse a los nuevos hábitos de los consumidores y de competir con las grandes plataformas de comercio electrónico como Amazon. El estudio, presentado esta mañana, revela que en los cuatro años transcurridos desde que se liberalizó el comercio, la aportación adicional al PIB madrileño ha sido de 2.680 millones de euros, con una creación de empleo superior a los 15.000 puestos de trabajo y con una recaudación de 1.107 millones de euros.

El Ejecutivo presidido por Mariano Rajoy impulsó a mediados de 2012 una liberalización de los horarios comerciales, convencido de que traería más empleo y actividad a uno de los sectores que más puestos de trabajo conserva. Se elevó de 72 a 90 las horas de apertura a la semana, se amplió de 8 a 10 el mínimo de festivos y se designaron las once primeras zonas de gran afluencia turística (ZGAT) para tratar de dar servicio a los turistas durante los festivos y contentar a una reclamación histórica de las grandes superficies. La gran mayoría de las autonomías, presididas por los populares, optaron por aplicar todas las medidas, con Madrid a la cabeza, que fue la única región que optó desde el primer momento por liberalizar los horarios comerciales por completo.

Las elecciones autonómicas de mayo de 2015 marcaron un punto de inflexión en ese proceso de liberalización. Los populares perdieron Aragón, Comunidad Valenciana, Extremadura, Castilla-La Mancha y Cantabria a favor del PSOE, Podemos y PRC, lo que provocó un giro en esa política que se ha visto reflejado en los datos de 2017. Solo hay tres autonomías (Castilla-La Mancha, Murcia y Madrid) que establecen aperturas en festivos más allá del mínimo de diez días. El resto ha retrocedido al mínimo (10 días) y en muchas de ellas se ha recurrido a la picaresca para tratar de esquivar las imposiciones estatales para abrir zonas de gran afluencia. Así ha sucedido, por ejemplo, en Coruña, donde dos de esos enclaves están situados en el perímetro de la Torre de Hércules o del cementerio de San Amaro.

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