Arquitectura

Una ola arquitectónica sobre el Tajo

El MAAT es la joya que coloca a Lisboa en el mapa artístico internacional

edificio del MAAT
Fachada del edificio del MAAT, en el barrio de Belém, en Lisboa.

El blanco níveo de la cerámica de la fachada se refleja, como si de una ola se tratara, en las generosas aguas azules del río Tajo. Es la impresionante construcción de 7.000 metros cuadrados del nuevo Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología (MAAT), que el pasado mes de octubre abrió su puertas en Lisboa. Un edificio que, convertido en la nueva puerta de acceso al barrio de Belém, uno de centros artísticos de la ciudad, y gracias a la Fundaçao Energías de Portugal, artífice de la obra que ha invertido en cinco años 20 millones de euros, aloja como si del inmenso estómago de una ballena se tratara, espacios para exposiciones y eventos. Tiene el propósito de convertirse en referente europeo de arte contemporáneo.

El centro, firmado por la arquitecta británica Amanda Levete, del estudio AL-A, explorará la convergencia entre arquitectura, tecnología y arte contemporáneo, incorporando un programa de exposiciones y eventos públicos.

El edificio complementa al antiguo Museo de la Electricidad que, tras ser reformado, se abrió el pasado 29 de junio como aperitivo de la majestuosa apertura del otoño. “El agua era esencial en el proyecto, debía tener un vínculo especial con el edificio”, comentan desde el estudio de la arquitecta. Tanto es así que decidieron incorporar un gran frente transparente que diluyera el límite entre interior y exterior. Una escalinata desciende hasta el agua, de manera que cuando la marea sube, pierde algunos de sus peldaños bajo el río.

Interior con sus claraboyas del edificio.
Interior con sus claraboyas del edificio.

El techo parte del suelo y se eleva en una delicada pendiente de 14 metros de altura y 120 metros de largo. Sus más de 15.000 azulejos blancos ondean siguiendo el ritmo del río. La luz, como no podía ser de otra manera en Lisboa, también tiene su gran protagonismo. De ahí, la decisión de añadir lucernarios en la cubierta. Un sistema de claraboyas fijas que incorporan vidrios con pintura digital con el objeto de controlar el acceso de los rayos del sol y las vistas. Tanto las ventanas de la fachada del río, que cubren una superficie de 420 metros cuadrados, como el U Glass de la fachada norte, de 440 metros, o las claraboyas son obra de la firma suiza PanoramAH!, con la que trabajan reconocidos arquitectos como Norman Foster, Eduardo Souto de Moura o Alberto Campo Baeza.

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