Automoción

Trump insta a los gigantes del motor a construir plantas en EE UU

Trump afirma que reducirá regulaciones, normativas medioambientales e impuestos

"Seremos extremadamente hospitalarios" para las empresas, asegura el presidente de EE UU

Dice que las normas medioambientales están "fuera de control"

El presidente de EE UU junto a la consejera delegada de GM, Mary Barra, en la reunión en la Casa Blanca con los grandes fabricantes de coches.
El presidente de EE UU junto a la consejera delegada de GM, Mary Barra, en la reunión en la Casa Blanca con los grandes fabricantes de coches. REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha reunido con los máximos responsables de los consorcios automovilísticos estadounidenses General Motors, Ford y Fiat Chrysler Automobiles (FCA) y les ha animado a que sus empresas construyan nuevas plantas en Estados Unidos y a que impulsen el empleo nacional.

Al encuentro con Trump en la Casa Blanca acudieron la presidenta y consejera delegada de General Motors, Mary Barra, así como el presidente y consejero delegado de Ford, Mark Fields, y el consejero delegado de FCA, Sergio Marchionne. Asimismo, también estuvo presente el ex gobernador del Estado de Missouri y presidente del American Automotive Policy Council, Matt Blunt.

“Estamos dando un gran empujón para que se construyan en Estados Unidos plantas de montaje y otras fábricas, Mary te lo prometo”, declaró Trump dirigiéndose a Mary Barra, la consejera delegada de GM.

Trump insistió en la necesidad de reducir la regulación para hacer el proceso más sencillo. “Vamos a hacer el proceso mucho más sencillo para las compañías de automóviles y todo el que quiere hacer negocios en Estados Unidos. Creo que van a ver que pasará de inhóspito a muy hospitalario. Creo que nos convertiremos en uno de los países más hospitalarios y ahora mismo no lo somos”, continuó.

El presidente terminó señalando que es “en gran medida un medioambientalista”, pero que va a reducir los requisitos medioambientales. “Vamos a hacer un proceso breve. Vamos a dar o no el permiso, pero se va a saber muy rápido. Y en general vamos a dar los permisos. Vamos a ser muy amigables”, concluyó. Trump reconoció también que las normativas medioambientales están "fuera de control".

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, afirmó que Trump "está deseando escuchar las ideas de estas empresas sobre cómo pueden trabajar juntas para atraer más empleos de vuelta a su industria". Trump ha amenazado en varias ocasiones a las automovilísticas que construyen coches en México (y en cualquier parte fuera de EEUU) con imponer un arancel del 35% para las importaciones de vehículos. 

Ha sido la primera vez que los consejeros delegados de los tres fabricantes de Detroit, conocidos como The Big Three (los Tres Grandes) se reúnan juntos con un presidente desde julio de 2011. En esa reunión con el presidente Barack Obama, buscaban un acuerdo para duplicar los estándares de los combustible a 54,5 millas por galón para 2025.

Las automovilísticas, tanto estadounidenses como extranjeras, han anunciado planes que incrementan estos empleos e inversiones en EEUU, a la vista de los duros comentarios de Trump.

Ford anunció que cancelaba una inversión en México de 1.600 millones para una nueva planta y anunció 700 millones extra para sus instalaciones de Michigan. Seguirá trasladando la producción del Focus a la planta mexicana pero consolidará toda la fabricación en las instalaciones existentes. 

El presidente de Ford, Mark Fields, que estará entre los convocados al desayuno en la Casa Blanca, afirmó que hubieran tomado las mismas decisiones de inversión incluso si Trump no hubiera sido elegido. 

Por su parte, General Motors confirmó que invertirá 1.000 millones de dólares adicionales en sus fábricas de EEUU y creará 1.500 puestos de trabajo. Moverá su producción de componentes de México a EEUU, que estaba subcontratada a un proveedor. Esta inversión se suma a los 2.900 millones de dólares ya comunicados por la compañía. 

Además, Fiat Chrysler anunció otra inversión de 1.000 millones de dólares en dos plantas en EEUU, con la creación de 2.000 empleos. Valora trasladar la producción de uno de sus camiones de Michigan a México. 

Los ejecutivos plantearán, además de sus preocupaciones sobre el impacto de unas posibles tasas aduaneras altas, las limitaciones en las emisiones de gases contaminantes de sus combustibles.

FCA se enfrenta a una investigación de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Justicia de EEUU después de ser acusado este mes de introducir un software ilegal para manipular el exceso de emisiones de sus motores diésel y pasar los controles de la EPA.

Se estima que el software está instalado en 104.000 coches y camiones. El escándalo del fraude de las emisiones de Volkswagen ha incrementado los controles en EEUU sobre las emisiones de los motores diésel. Fiat ha asegurado que "colaborará para una resolución justa y equitativa del caso". 

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