Relevo en la presidencia de los EE UU

Trump deja claro su ideario en su primer discurso: “América primero”

"Os devolveremos vuetsros trabajos, vuestras fronteras, vuestra salud y vuestros sueños

"Reconstruiremos nuestro país con manos y trabajos americanos"

"Estamos transfiriendo el poder de Washington al pueblo"

Donald Trump y su esposa Melania, ante el juramento como presidente de los EE UU. Ver fotogalería
Donald Trump y su esposa Melania, ante el juramento como presidente de los EE UU. EFE

"Que Dios me ayude”. Con esta expresión, presente en todos los juramentos presidenciales desde George Washington, Donald Trump se ha convertido oficialmente en el 45 presidente de EE UU. El discurso pronunciado por el magnate estadounidense ha tenido un marcado carácter proteccionista y populista en el que uno de sus principales ataques ha ido dirigido a las élites. Todo ello bajo una soflama que ha repetido en dos ocasiones: “América primero”.

Las primeras palabras parecían indicar que Trump abandonaría la actitud beligerante que le ha acompañado en su carrera hacia la Casa Blanca, pero tan solo era un espejismo. Tras agradecer la labor de transición a Barack y Michelle Obama, el ya presidente estadounidense ha realizado una exaltación de los valores nacionalistas.

Con el eslogan que marcó su campaña electoral de fondo (“Haremos a América grande otra vez”) que ha recordado en sus últimas palabras antes de abandonar el estrado, el nacionalismo ha inundado el discurso de Trump. En economía, el nuevo presidente ha anunciado que el tiempo en que las fábricas norteamericanas se cerraban y las compañías trasladaban su producción al extranjero “se ha acabado”. Estas palabras siguen la tónica mantenida por el presidente en sus últimas intervenciones en las que ha instado a automovilísticas y farmacéuticas a mantener sus centros de producción en el país. Su incumplimiento acarrearía elevadas multas. Parece que las amenazas están surtiendo efecto pues al compañías como Ford, General Motors o Toyota han anunciado inversiones en sus factorías estadounidenses ante la amenaza de imponerles aranceles del 25% por cada coche importado.

Trump ha vuelto a erigirse como el mayor productor de empleo para los estadounidenses. “America empezará a ganar otra vez, ganará como nunca antes. Os devolveremos vuestros trabajos, vuestras fronteras, vuestra salud y vuestros sueño”, ha subrayado. “Compra americano, contrata a americano”, ha sido su lema. El presidente de EE UU ha señalado que su país vive un momento crucial y que ahora se presenta la oportunidad perfecta para devolver a los ciudadanos buenas escuelas para sus hijos, barrios seguros a las familias y buenos trabajos a los americanos. En su discurso presidencial no podía faltar una de sus grandes promesas electorales: el programa de infraestructuras. “Construiremos carreteras, puentes, aeropuertos y vías ferroviaria a lo largo de nuestra maravillosa nación. “Devolveremos el trabajo a la gentes, reconstruiremos nuestro país con manos americanas y trabajos americanos”, ha recalcado.

Tampoco han faltado las críticas al sistema educativo estadounidense al que ha tildado de ineficiente. “Tenemos un sistema educativo con amplios recursos económicos pero que deja a nuestros jóvenes y estudiantes privados de todo conocimiento”.

Y es que Donald Trump ha defendido que el acto de este viernes no ha sido solo el traspaso de poder de una Administración a otra, sino el de las élites a la gente.”Estamos transfiriendo el poder de Washington al pueblo”, ha proclamado para censurar a las élites que han dirigido el país en las últimas décadas. En su habitual tono populista, Trump ha denunciado que el establishment hasta ahora solo se ha defendido a sí mismo y no a los ciudadanos, que estaban en problemas mientras que “ellos celebraban sus triunfos en la capital de nuestra nación”.

El magnate señaló este 20 de enero de 2017 como la fecha en la que el pueblo se convirtió en los gobernadores de nuestro país de nuevo. “No importa qué partido gobierna, sino si nuestro Gobierno está controlado por la gente”, ha proclamado. En una referencia a cuestionadas decisiones del Gobierno de Obama como los acuerdos de libre comercio con Canadá y México, el Pacífico o Europa, el nuevo presidente ha avisado de que toda la decisión que tome su administración será hecha en beneifcio de los trabajadores y familias norteamericanas.

Una apelación a los sentimientos de los estadounidenses que tuvo su punto cumbre en el discurso antiinmigración. En este sentido, Trump se refirió a su gran promesa electoral: construir un muro en la frontera con México. Con las vistas en las recientes guerras de Irak y Afganistán, ha denunciado que EE UU ha priorizado la defensa de fronteras extranjeras y no las propias.

Sin embargo, el presidente ha prometido “erradicar el terrorismo islamista de la faz de la tierra”. Tras agradecer al ejército estadounidense pero también a Dios defender el país, ha señalado también que reforzarán sus alianzas y formarán otras nuevas con este cometido. “No impondremos nuestro modo de vida a nadie, sino que trataremos que brille como ejemplo. Buscaremos la amistad con todas las naciones, siempre que entiendan que pondremos nuestros intereses primero”, ha anunciado como las principales piezas que compondrán su política exterior.

Ante una clase política que ha descrito como entregada a una “charla vacía”, Trump ha proclamado la llegada del “tiempo de la acción”. Un momento para empezar a conseguir una “América fuerte, rica y orgullosa otra vez”. “En EE UU entendemos que una nación solo vive mientras prospera. No aceptaremos a políticos que se quejan, pero no hacen nada por solucionar los problemas”, subrayó. La proclama ha encendido los aplausos del público, mientras que el presidente saliente Obama ha permanecido impasible. Después, en su despedida del personal de la Casa Blanca en la base militar de Andrews el ya expresidente afirmó no compartir muchas de las declaraciones vertidas por Trump. En su última rueda de prensa Obama aseguró que seguirá muy de cerca el desarrollo de la presidencia del republicano y que velará por el cumplimiento de los derechos civiles, entre ellos la libertad de prensa.

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