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El optimismo salva a Toshiba del colapso

Los inversores apuestan por la división de memorias flash, que evita una caída mayor en Bolsa

Logotipo de Toshiba en una tienda de Tokio (Japón).
Logotipo de Toshiba en una tienda de Tokio (Japón).

Puede que el optimismo sea la única cosa que se interponga entre Toshiba y un colapso. Ayer cayó un 16% en Bolsa por la información de medios japoneses de que podría perder 5.700 millones de euros por el negocio nuclear en EE UU. Parece una reacción leve: si es cierto, el valor contable de Toshiba sería negativo. Es probable que los inversores esperen un fuerte crecimiento de su negocio de memorias flash, y la ayuda de los bancos locales.

Desde diciembre, cuando la compañía dijo que podría amortizar “varios miles de millones de dólares” de su negocio nuclear, los inversores han destruido más de 5.200 millones de euros de su valor de mercado. Una discutible venta de una participación en su valioso negocio de memorias, e informaciones de sus negociaciones con los bancos para obtener financiación generaron más confusión en el mercado y el último bandazo a la baja.

Los 5.700 millones de euros de pérdidas anunciados destruirían en la práctica su patrimonio, unos 2.800 millones.

De cerca, la reacción parece sorprendentemente sosegada. 5.700 millones de pérdidas destruirían en la práctica el patrimonio de Toshiba, unos 2.800 millones. Tendría que captar capital, lo cual sería extremadamente difícil porque está bajo la vigilancia de la Bolsa de Japón por el escándalo contable de 2015; eso podría, en teoría, sacarlo de la cotización en marzo. Sin embargo, su capitalización de mercado sigue estando en los 8.400 millones.

Puede que los inversores estén apostando por el negocio de semiconductores, en el que las tarjetas de memoria siguen siendo el único punto positivo de la atribulada empresa. En julio-septiembre representó el 43% del beneficio operativo, según Bernstein. La capitalización de mercado del grupo es más o menos la misma que los analistas dan a la unidad de memorias. Además, la empresa es sencillamente demasiado importante a nivel estratégico para caer. Es difícil imaginar que los bancos retiren su apoyo a un icono corporativo del país. En estas situaciones no siempre se aplican las estrictas leyes de las finanzas.

 

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