Emprendedores

Deporvillage seduce al deportista

La tienda online ha logrado en seis años facturar más de 22 millones de euros y efectuar 1.000 ventas al día

Los fundadores de Deporvillage Xavier Pladellorens y Ángel Corcuera.
Los fundadores de Deporvillage Xavier Pladellorens y Ángel Corcuera.

No tenían nada que ver con el mundo del deporte más que una sana afición que practicaban de vez en cuando, pero en 2010 consiguieron hacer realidad el sueño de ser sus propios jefes y tomar las riendas de su vida profesional creando la primera tienda online deportiva. “Esto nació después de un café y de una de tantas conversaciones que tenía con amigos, pero esta vez, la cosa fue en serio”, recuerda Xavier Pladellorens, quien, junto a Ángel Corcuera, creó Deporvillage, con sede en Barcelona.

Deporvillage está presente en España, Francia, Italia y Portugal y en su catálogo hay más de 40.000 artículos procedentes de alrededor de 500 marcas líderes del equipamiento deportivo. Camisetas, zapatillas para corredores, complementos para actividades de exterior como el trekking… “De todo lo que un deportista aficionado puede necesitar para realizar una actividad física individual”, cuenta Pladellorens. Eso sí, en su catálogo no encontrará balones de fútbol ni de baloncesto.

La tienda está presente en España, Francia, Italia y Portugal, donde ofrece más de 40.000 artículos de alrededor de 500 marcas líderes del equipamiento deportivo

“Cuando el proyecto vio la luz hace seis años el ecommerce no estaba tan desarrollado en nuestro país y tuvimos nuestro hueco”, comenta el fundador. Ahora cuentan con 1.000 clientes al día y más de un millón de visitas mensuales: “Cuatro millones de visitas al mes si contamos con las otras páginas internacionales”, apunta.

En sus orígenes la tienda no se especializó en ninguna actividad deportiva concreta, “pero con el paso de los meses vimos que la clave estaba en centrarnos en los deportes individuales que estaban en auge”, comenta.

“Ha sido un proyecto que ha crecido poco a poco, ajustándonos a los márgenes y a nuestras posibilidades”, matiza Pladellorens y añade: “En estos años he aprendido que montar una empresa es una carrera de obstáculos. En función de la etapa en que se encuentra la empresa, los problemas son diferentes, pero siempre hay contratiempos que sortear”. Al comienzo contaron con un préstamo de Enisa y con los ahorros de ambos fundadores.

El punto de inflexión para Deporvillage llegó cuando diferentes grupos inversores decidieron apostar por ellos. “El verdadero hito para nuestra empresa estuvo en el año 2015, ya que logramos, en varias rondas de financiación, el montante suficiente que nos permitió invertir en marketing, en ampliar nuestro catálogo, en posicionarnos en otros países…”, enumera Pladellorens. Y eso se tradujo en saltar de los seis millones de euros de facturación en el año 2014, hasta los 22 millones de 2016. “También hemos pasado en seis años de cuatro personas en plantilla a dar empleo directo a 50 y el mismo número de trabajadores indirectos”, señala el responsable.

Almacén a mano

Aseguran los directivos que “uno de los puntos fuertes de Deporvillage es que el almacén está en España, algo que hace que los plazos de entrega se acorten y la experiencia del cliente sea siempre óptima”. Desde Manresa (Barcelona) gestionan los pedidos y los empacan para que cada cliente pueda disfrutar de su compra en el menor tiempo posible. “Además, en nuestra tienda el comprador puede encontrar las primeras marcas deportivas todas juntas”, dicen. Y por si algo no sale como esperaba, las devoluciones son gratuitas. 

Deporvillage tiene la vista puesta en 2017, cuando “alcancemos los 40 millones de euros de facturación”, espera el directivo. “Este objetivo va dirigido por la definición de un plan de negocio ambicioso, el lanzamiento de campañas en televisión, la optimización del stock, la atención en mejorar la experiencia del cliente y la captación de los mejores talentos”, indican desde la compañía. Para más lejos queda la opción de crear su propia marca de equipamiento deportivo, algo que barajan los directivos pero que aún no se ha concretado.

La fiebre del ‘running’

Xavier Pladellorens, en el centro logístico de Deporvillage.
Xavier Pladellorens, en el centro logístico de Deporvillage.

“Si algo nos ha beneficiado ha sido el auge de corredores aficionados que ha traído la crisis”, explica Pladellorens. Un deporte barato, relativamente sencillo y con unos resultados y beneficios sorprendentes para quien lo practica. Una afición que ha generado en España (y en Europa) una fiebre tal que, según los expertos, “vendió en nuestro país más de 370 millones de euros en equipamiento en 2015”.

El comprador que quiere iniciarse en un deporte no acude a Deporvillage de primeras, lo hará a otras grandes cadenas para encontrar equipamiento barato. “Nosotros nos nutrimos de todos los corredores aficionados (o deportistas en general) que pasan la fase de iniciación y quieren más”, apunta el directivo.

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