Banca

CaixaBank lanza su opa final sobre BPI detallando que ajustará 900 empleos

El plazo para que el resto de accionistas acepten o no la operación se inicia este martes

Fachada de una sucursal de La Caixa en Madrid. EFEArchivo
Fachada de una sucursal de La Caixa en Madrid. EFE/Archivo EFE

La larga batalla de CaixaBank por hacerse con el banco luso BPI llega a su fin. La entidad catalana registró a última hora de ayer ante la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) de Portugal la oferta pública de adquisición (opa) que presenta sobre Banco Portugués de Inversiones (BPI) y que arranca este martes.

El folleto detalla los planes de CaixaBank de reducir con fuerza los costes de BPI para mejorar su eficiencia y hacer que sea una entidad competitiva y rentable en su mercado nacional. CaixaBank avanza que si finalmente logra hacerse con el control del banco portugués, su intención es llevar a cabo una reducción de costes total de 84 millones de euros

En concreto, se menciona la reducción de 900 empleados de la plantilla en tres años a fin de igualar el ratio medio de ingresos por empleado de BPI, en el 44%, al 35% del resto de entidades comparables. La medida supondría un ahorro aproximado de 45 millones, es decir, que más de la mitad del ajuste de costes se llevaría a cabo adelgazando plantilla, aunque sin llevar realizar en paralelo grandes ajustes en la red comercial.

Menos costes, más eficiencia

La entidad que preside Jordi Gual detalla concretamente que el banco portugués ha venido reduciendo su red de sucursales en Portugal hasta las actuales 545 oficinas, tras cerrar 52 en 2015 y otras tantas el año pasado. La idea es mantener este ritmo de ajustes pero no llevar a cabo cierres adicionales.

Los 39 millones de ahorro restantes se lograrían mediante la generación de sinergias el y el ahorro de costes generales derivado de las mismas, explica el folleto de CaixaBank, que subraya su larga experiencia en adquisición e integración de entidades durante la reestructuración el sector financiero español.

CaixaBank asume que en el difícil contexto de negocio actual, con los tipos de interés en mínimos históricos, y la cambiante y exigente regulación financiera, un grupo de mayor calado, como el que supondría la toma de control de BPI, permitiría a la entidad ganar en eficiencia, productividad y rentabilidad.

BPI, estima CaixaBank, cuenta actualmente con un ratio de eficiencia –que mide en ingresos sobre costes recurrentes- del 74%, cifra que aspira a situar alrededor del 50% para 2019, haciendo más competitiva la entidad. La entidad que lanza la opa también busca elevar el ratio de rentabilidad de la firma lusa del 5% al entorno del 10% en el medio largo plazo.

Plazo hasta el 7 de febrero

El comunicado remitido al regulador luso detalla que el plazo para que el resto de accionistas de BPI acepten o no la oferta de CaixaBank se inicia este martes a las 08.30 hora local (08.30 GMT) y se prolongará hasta el próximo 7 de febrero.

Las condiciones de la operación, recoge el documento, consisten en que CaixaBank ofrece un precio de 1,134 euros por acción y el desembolso total que podría llegar a hacer en caso de que todos los accionistas la acepten sería de 900.436.652,766 euros.

Más de 900 millones de euros que la entidad catalana ya ha depositado para hacer frente a una eventual aceptación masiva de su oferta. La respuesta de los accionistas de BPI se conocerá el 8 de febrero, un día después del cierre del plazo de aceptación.

El precio ofertado por CaixaBank, que se sitúa un 0,5% por debajo del precio de cierre de la acción ayer, corresponde a una media ponderada del precio de la acción de BPI en los seis meses anteriores al momento en que la opa se convirtió en obligatoria, lo que ocurrió a finales del mes de septiembre.

CaixaBank tiene en sus manos actualmente el 45,3% de las acciones del BPI y, tras el fracaso de una primera, lanzó una segunda opa sobre la totalidad del capital de BPI, el quinto mayor banco de Portugal, el año pasado.

Como condición sine qua non para llevar a cabo la operación, CaixaBank exigió que los accionistas del banco aceptaran eliminar los límites a los derechos de voto, que restringían el poder de decisión del CaixaBank a pesar de ser el máximo accionista.

Tras un largo pulso con la magnate angoleña Isabel Dos Santos (la mayor accionista tras la entidad catalana, con el 18,6% del capital, seguida de Allianz con el 8%), la asamblea del banco aprobó en septiembre suprimir esos límites.

Reducir exposición a Angola

El movimiento se lubricó facilitando que Dos Santos se hiciera con el control efectivo de la mayor filial de BPI, Banco de Fomento de Angola (BFA), del que el banco luso tenía un 50,1%. Para ello se decidió vender un 2% a operadora telefónica Unitel, controlada por la magnate angoleña.

La jugada ayudó a acercar posiciones entre los dos máximos accionistas de BPI a la vez que se comenzaba a dar cumplimiento al mandato del Banco Central Europeo, que exigía al banco luso reducir su exposición al mercado angoleño.

De hecho, según detalla el folleto presentado por CaixaBank, aunque el BCE da por bueno el movimiento, reclama que se siga reduciendo la participación de BPI en BFA, aunque no impone nuevos plazos ni amenazas de multa, como en la ocasión anterior, lo que da cierto margen a CaixaBank para ir avanzando en este sentido.

Con unos activos valorados en cerca de 40.600 millones de euros al cierre de 2015, el BPI es el quinto banco del país, por detrás de la estatal Caixa Geral de Depósitos, el Banco Comercial Portugués, el Novo Banco y el Totta, división lusa del Banco Santander que mejoró en este ránking tras la compra del Banif.

El folleto de adquisición presentado por CaixaBank, que ha contado con Deutsche Bank como asesor, recoge la posibilidad de que la entidad siga creciendo en el mercado portugués tanto de forma orgánica, lo que tratará de impulsar adaptando los sistemas, procesos y tecnología de banca digital de la matriz a BPI, como de forma inorgánica, es decir, sin descartar la compra de nuevas entidades.

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