Editorial

Aerolíneas en cambio constante

La supervivencia en su zona de confort de la mayoría de los sectores está siempre en entredicho. Pero si uno ha sido expulsado definitivamente de la estrategia acomodada ha sido el del transporte aéreo de viajeros. Su actividad ha entrado en un proceso de revolución permanente de la mano de la competencia de las aerolíneas low cost. Primero, estas han penetrado con fuerza en los mercados domésticos, después se empezaron a apoderar de los negocios de media distancia y ahora ya han comenzado a dar el salto en los vuelos de largo radio, feudo que las antiguas aerolíneas de bandera defendían como propio. Mientras grupos como IAG –en el que además de Iberia y Vueling están British Airways y Aer Lingus– o Air France-KLM tratan de desplegar sus planes de larga distancia para mantener el predominio en los vuelos transoceánicos, aerolíneas europeas de bajo coste como la irlandesa Ryanair, la islandesa Wow o Norwegian están agitado el mercado de los vuelos baratos de larga distancia con acuerdos o líneas directas y ofertas que en algún caso bajan hasta 70 dólares por cruzar el Atlántico. En un escenario de caída de ingresos por la fuerte competencia y con el precio de los carburantes de nuevo al alza, todo indica un futuro complejo para un sector que se verá obligado una vez más a rediseñar sus estrategias.

 

 

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