Cambio en la Casa Blanca

La UE y Trump se embisten en vísperas del relevo en EE UU

Trump alienta la propagación del brexit y pone en duda el futuro de la OTAN

Berlín se declara "asombrada" y París aboga por cerrar filas frente a Washington

Trump
El presidente electo de EE UU, Donald Trump, durante su gira de agradecimiento por la victoria electoral, en Alabama. REUTERS

El deterioro de la convivencia entre Europa y EE. UU. se ha acelerado de manera vertiginosa, cuando sólo faltan cuatro días para que Barack Obama abandone la Casa Blanca y Donald Trump se convierta en el 45 presidente estadounidense. Trump ha embestido hoy en una entrevista con medios europeos contra la Unión Europea y la OTAN, los dos pilares de la estabilidad y la prosperidad del Viejo Continente tras la II Guerra Mundial.

El ataque ha sido especialmente furibundo contra Alemania, país al que acusa de explotar a la UE en su propio beneficio, y contra la canciller alemana, Angela Merkel, a quien culpa en parte del brexit por su política de puertas abiertas hacia los refugiados, a quienes Trump describe como meros "inmigrantes ilegales".

"Los comentarios de Trump han causado asombro y excitación y no sólo en Bruselas", ha señalado el ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, a su llegada a la capital comunitaria para asistir a una reunión del Consejo de Ministros de Exteriores de la UE.

Steinmeier, que también se ha reunido hoy en Bruselas con el secretario general de la OTAN, se ha mostrado especialmente sorprendido por las palabras de Trump sobre la alianza atlántica, calificada como "obsoleta" por el futuro presidente de EE. UU. Steinmeier ha acusado a Trump de romper con la línea mantenida hasta ahora por su futuro Secretario de Defensa, que se había mostrado partidario de preservar el papel esencial que EE. UU. juega en la OTAN.

La UE ya reaccionó con estupor tras la victoria de Trump en las elecciones del pasado de noviembre y en un movimiento de pánico llegó a convocar una reunión informal de ministros de Exteriores para analizar las consecuencias del resultado en las relaciones transatlánticas. Pero aquella cita fue un fracaso que sólo sirvió para revelar las diferencias en el seno del club europeo en relación con la nueva era que se inicia. Desde entonces, Bruselas ha preferido mantener un perfil bajo y confiar en que Trump modere su actitud tras la toma de posesión.

España milita en esa línea de apostar por la convivencia con la nueva administración estadounidense. "Esperemos que a medida que vaya conociendo la UE y la OTAN por dentro, cambie de opinión", señaló hoy el ministro español de Exteriores, Alfonso Dastis, en Bruselas.

Pero la cuenta atrás para el 20 de enero, día de la toma de posesión de Trump, se agota y el presidente electo, lejos de moderar sus comentarios sobre Europa, los endurece. Hoy llega a vaticinar nuevas salidas de la UE tras la victoria del 'brexit' en Reino Unido. Y ha elegido con cuidado los dos medios desde los que lanzar el ataque, para dejar claras sus filias y sus intenciones: el diario británico The Times, ariete del euroescepticismo, y el tabloide alemán Bild, conocido, entre otras cosas, por su empeño en expulsar a Grecia de la zona euro.

"Otros países se irán [de la UE]", vaticina Trump en la entrevista con esos dos diarios. Y basa su apuesta en que los ciudadanos de otros países comprenderán, como ya hicieron los británicos, que la UE es una estructura que sólo beneficia a Alemania.

En países fundadores de la UE, como Italia y Holanda, las voces partidarias de la salida de la UE o del euro arrecian y podrían verse avidadas aún más por las palabras de Trump. Pero Bruselas confía en que ocurra lo contrario y que el torbellino desencadenado por el magnate estadounidense aliente un giro del electorado europeo hacia posiciones más continuistas. De hecho, en Francia, donde la extrema derecha de Marine Le Pen ganó las elecciones europeas en 2014, parece de momento incapaz de aprovechar el rebufo de Trump y sus opciones para las presidenciales de primavera no despegan en los sondeos.

El ministro francés de Exteriores, Jean-Marc Ayrault, abogó ayer en Bruselas por cerrar filas a nivel europeo ante el huracán político que llega desde Washington. "La mejor respuesta es permanecer unidos", señaló Ayrault tras conocer las últimas declaraciones de Trump. Pero el sucesor de Obama parece dispuesto a utilizar su ingente poder para intentar quebrar la frágil unidad europea. El nuevo inquilino de la Casa Blanca ya ofrece un rápido acuerdo comercial al Reino Unido tras su salida de la UE, como 'recompensa' económica por un brexit que, asegura, "vi venir".

En paralelo, Manuel Valls, ex primer ministro francés y aspirante a liderar a los socialistas en las presidenciales de 2017, consideró “una declaración de guerra” las declaraciones sobre la Unión Europea del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

“Muchos pensaban que Donald Trump se iba a suavizar después de su elección, pero nos olvidemos que es un populista y quiere poner en marcha su programa. Lo que ha dicho es una provocación, una declaración de guerra a Europa”, dijo Valls en una entrevista a la televisión francesa BFMTV.

El político de origen español se refirió así cuando le preguntaron sobre las últimas declaraciones de Trump, quien criticó la laxitud de Alemania en la acogida de refugiados, calificó de “gran cosa” al “brexit” -la salida británica de la Unión Europea-, y opinó que otros países podrían abandonar el bloque comunitario.

Valls, que competirá por ser el candidato socialista en las presidenciales de abril y mayo de 2017 en las primarias que se celebran el 22 y 29 de enero, afirmó que lo que Trump busca es la descomposición de Europa.

Para el exgobernante, la solución es una UE unida, y recordó que “el destino de Francia” está unido al del club comunitario.

Bruselas acelera los acuerdos con la administración de Obama

A unas horas de que Barack Obama abandone la Casa Blanca, Bruselas y Washington han resuelto dos litigios que dividían a la UE y EE. UU. desde hace más de 20 años. El pasado viernes, la administración estadounidense anunció la suspensión del embargo a las exportaciones europeas de carne de vacuno procedentes de Francia, una carne prohibida desde finales de la década de 1990 a consecuencia de la llamada crisis de las "vacas locas". La autorización a la carne francesa se suma a la dispensada ya a la de Irlanda, Holanda y Lituania. Bruselas confía en que próximamente el mercado estadounidense se abra para la ternera de otros países de la UE, aunque la investidura el 20 de enero de Donald Trump como presidente estadounidense augura una turbulenta relación entre Bruselas y Washington.

La UE y EE. UU. también concluyeron el viernes más de 20 años de negociaciones sobre el sector asegurador, en concreto, por las condiciones impuestas por Washington a las compañías europeas que operan en el mercado estadounidense. El acuerdo permitirá a las compañías europeas de reaseguro reducir los colaterales que deben mantener en EE. UU., lo que podría permitirles liberar activo por un valor de hasta 40.000 millones de dólares.

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