Automoción

Ford, Toyota y PSA avanzan en el software del coche conectado

Las automovilísticas quieren limitar la dependencia de grandes tecnológicas como Google o Apple.

Fábrica de Ford en México.
Fábrica de Ford en México. REUTERS

El negocio del automóvil ha cambiado por completo. Los fabricantes de coches ya no son meros productores de maquinaria de automoción. Ahora deben ser también en parte compañías tecnológicas y de software. El incipiente boom del vehículo conectado y la conducción autónoma lleva a las empresas tradicionales a adaptarse a nuevos modelos de negocio.

En esta línea, ayer se conocieron dos nuevas alianzas de empresas automovilísticas para avanzar en estos nuevos campos para la automoción. En primer lugar, Ford y Toyota acordaron la creación de SmartDeviceLink. Según apuntaron las compañías, se trata de una organización sin ánimo de lucro que trabajará en la gestión de una plataforma de software libre con el fin de ofrecer a los clientes más herramientas para conectar y controlar las aplicaciones de sus teléfonos inteligentes en carretera.

El objetivo de estas automovilísticas es crear una plataforma “abierta” y estandarizada que pueda servir para desarrolladores de software, así como a fabricantes, para crear, por ejemplo, accesos a las aplicaciones a través de comandos de voz o con dispositivos dentro del vehículos. Según informaron, Mazda, PSA, Subaru y Suzuki serán las primeras marcas de este consorcio. Panasonic, Pioneer o Elektrobit son algunos de los proveedores que han anunciado que participarán en esta iniciativa.

Las tecnológicas, a medio camino entre competencia o aliados

La entrada de las empresas del motor en nuevos mercados precisan de unas nuevas herramientas tecnológicas de las que hasta ahora no habían tenido necesidad, como el desarrollo de software.

Ahí es donde las automovilísticas tradicionales entran en terreno de las grandes tecnológicas, como Google o Apple. No queda claro si sendos sectores están llamados a competir o colaborar, aunque la encuesta de KPMG decía que un 55% de los directivos de fabricantes defendían lo primero.

Por ejemplo, la alianza de Ford y Toyota para crear una plataforma de software libre para el desarrollo de aplicaciones en el coche conectado fue visto ayer por los analistas como un intento de estos fabricantes de evitar que las grandes tecnológicas controlen el software de los coches. Tanto Google, con Android Auto, como Apple, con CarPlay, cuentan ya con plataformas de este tipo destinadas a los vehículos conectados a internet.

Las automovilísticas, que anunciaron en Las Vegas (EE UU) su alianza, señalaron que el uso de esta plataforma permitiría a los desarrolladores de aplicaciones, crear herramientas compatibles para “millones de vehículos”. El SmartDeviceLink es una extensión del sistema AppLink de Ford, que ya está en cinco millones de coches, según explicó la compañía estadounidense.

Una nueva conectividad

La segunda alianza conocida ayer afecta al grupo francés PSA, que anunció una alianza con Orange y Ericson para la puesta en macha de un proyecto piloto de tecnología 5G para la aplicación en automóviles. Con el nombre Hacia el 5G, las tres compañías buscan superar la tecnología 4G para mejorar la seguridad en la conducción.

Las tres empresas indicaron que la colaboración está centrada técnicamente en la conexión entre los vehículos y entre automóviles y su entorno, con el fin de aprovechar el potencial de las herramientas de internet de las cosas. Estaría encaminado también en reforzar la tecnología que lleve a un coche autónomo más seguro. La mejora en el acceso a internet es una de las cuestiones clave en este nuevo modelo de turismos para el intercambio de información sobre el estado del tráfico o de las condiciones de la carretera.

Ericson será la encargada de aportar a esta plataforma la red de radio, mientras que Orange se encargará de la red móvil, según explicaron las compañías en un comunicado. Por su lado, el papel de PSA será el de definir los requisitos necesarios para que el sistema 5G sea útil para todos los automóviles.

Estos movimientos evidencian una tendencia cada vez mayor entre las empresas de automoción con el fin de adentrarse en nuevas vías de negocio. No en vano, un reciente estudio de KPMG sobre las tendencias de la industria en los próximos años ponía en evidencia el consenso en el sector de que un vehículo conectado generará más ingresos que 10 tradicionales.

A tenor de estos movimientos, se constata que la transformación en la automoción se está llevando a cabo a través de alianzas. Ya sean acuerdos de colaboración o adquisiciones, las automovilísticas han buscado socios que les han ayudado a entrar en nuevas líneas de negocio desconocidas hasta el momento, como start ups de economía colaborativa o plataformas coche compartido como es el caso de Car2Go, filial de Daimler, o eMov, de PSA que recientemente ha aterrizado en Madrid.

El tratamiento de datos, nueva fuente de ingresos

Las nuevas formas de movilidad van a transformar la captación de ingresos por parte de las automovilísticas, dejando a un lado las tradicionales y buscando nuevas fuentes de negocio. Ahí, el tratamiento de datos jugará un rol fundamental, según un estudio de KPMG.

El 84% de los directivos de fabricantes encuestados por la consultora consideran que el dato será el nuevo motor de los ingresos en el futuro.

Sin embargo, el anhelo por hacer negocio con el uso del big data se encuentra con un problema, y es que los conductores se muestran reacios a compartir sus datos con las automovilísticas. Tan solo un 20% de los conductores los cederían, según el citado informe.

Por ello, las empresas deberán reforzar sus herramientas de protección de datos y de seguridad. La consultora concluía que en el nuevo panorama, las compañías automovilísticas tendrán que trabajar para ganarse la confianza del conductor.

Normas