Editorial

Italia hace sus deberes

La decisión del Gobierno italiano de rescatar Monte dei Paschi, la entidad financiera más antigua del mundo, constituye el comienzo de un proceso de saneamiento que afectará a varias entidades del país. Tras el fallido intento del banco de convencer a inversores privados para que acudiesen a su ampliación de capital, Monte dei Paschi recibirá una inyección de fondos públicos por un valor cercano a los 5.000 millones de euros. Los planes del Ejecutivo italiano pasan por desembolsar 20.000 millones de euros para recapitalizar no solo la histórica entidad toscana, sino también Banca Popolare de Vicenza, Veneto Banca y Banca Carige, entre otros. La propuesta ha recibido ya el visto bueno de las dos Cámaras del Parlamento.

La recapitalización del maltrecho sector financiero italiano se ha convertido en una de las grandes asignaturas de la economía europea. La decisión adoptada por el Gobierno del país es, en ese sentido, la solución a una asignatura pendiente que ha sido pospuesta durante demasiado tiempo. Al igual que ha ocurrido en otros países de la UE –es el caso de España– Italia debe responsabilizarse de sus deberes, lo que exige reestructurar y recapitalizar un sector financiero que hoy tiene todas las características de una bomba de tiempo.

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