Editorial

El cuento inacabado de la banca italiana

El precio de las acciones de los grandes bancos europeos se disparó ayer porque los inversores olfatean una inminente recapitalización de los bancos italianos con problemas de solvencia, fundamentalmente del tercer banco del país, el histórico Monte dei Paschi di Siena. Pese a la salida del reformista Matteo Renzi tras perder el referéndum constitucional, los mercados dan por hecho que las autoridades no esperarán a solucionar la crisis política para corregir la económica. Fuentes financieras dan por hecho que no pasará del fin de semana sin que se inyecten 5.000 millones en el banco toscano, que es el paradigma de la crisis bancaria italiana, un cuento de nunca acabar que no ha terminado de reventar por la política preventiva del BCE. Europa arrastra una bien ganada fama de dilatar las soluciones por los distintos pareceres de cada país sobre cada cuestión, como bien se ha demostrado durante la crisis. Los instrumentos financieros para consolidar el euro que se diseñaron cuando la recesión puso al borde de la disolución el proyecto de unión monetaria siguen sin echar a andar, y en tales defectos reside el retraso en la recomposición del crecimiento respecto a otras áreas económicas, y el creciente espacio de los euroescépticos. Europa debe cerrar ese círculo apremiando a los países que se resisten a las reformas.

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