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Purgatorio para los bancos italianos

La banca no necesariamente entrará en crisis, pero la debilidad de fondo permanecerá

Logotipo de Monte dei Paschi di Siena, en el suelo de Roma.
Logotipo de Monte dei Paschi di Siena, en el suelo de Roma.

El fracaso de Renzi no causará necesariamente una crisis en la banca si Unicredit y Monte dei Paschi di Siena arreglan sus problemas. La agitación política y el débil crecimiento, sin embargo, podrían subir los niveles de préstamos morosos, y podría faltar voluntad política para solucionarlo.

El colapso del Gobierno viene en un mal momento para los prestamistas italianos, que tienen un problema colectivo de 350.000 millones de euros en préstamos morosos. El nuevo primer ministro tendrá cuatro desafíos: el primero es garantizar que no haya un pánico bancario. Afortunadamente, parece improbable e innecesario. Los bancos tienen acceso a la liquidez del BCE, y los precios de los bonos soberanos están estables.

Monte dei Paschi necesita 5.000 millones de euros, y Unicredit 13.000, pero ambos problemas pueden solucionarse

El siguiente es la necesidad de arreglar Monte dei Paschi, que necesita 5.000 millones. El plan para conseguirlos mediante una venta de acciones y una conversión de deuda parece ahora difícil de ejecutar, ya que la inestabilidad política podría disuadir a los inversores potenciales. Las alternativas serían un rescate del Gobierno, y la conversión de la deuda subordinada en capital. Esta opción es mejor, ya que usar el dinero público para ayudar a los banqueros sería un regalo para el antisistema Movimiento 5 Estrellas.

El tercer reto es Unicredit. Quiere recaudar más dinero que Monte dei Paschi, quizás hasta 13.000 millones. Pero es más grande, más fuerte y tiene menos presión para recaudar fondos rápidamente. Si se arreglan estos dos problemas, es poco probable que haya una crisis. Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca necesitan más capital, pero son pequeños.

Por último, existe el problema a largo plazo de la fragilidad de los balances. Las deudas incobrables podrían crecer si se debilita una economía ya débil, como podría ocurrir sin un Gobierno fuertemente reformista. Los grandes bancos cotizados podrían necesitar otros 21.000 millones de euros.

Italia podría aprovechar este momento para crear una entidad única que ayudara a los bancos a vender sus deudas incobrables, y acelerar las reformas de la ley de quiebras. Eso significaría imponer pérdidas a algunos inversores locales. Pero si Renzi no pudo, es poco probable que su sucesor lo haga. Un Gobierno débil deja a los bancos en el purgatorio: pero tampoco es el infierno.

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