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Fillon pondrá a prueba a Francia

El programa económico del ex primer ministro podría ser demasiado radical para los votantes

François Fillon ayer, tras ganar las primarias de la derecha francesa.
François Fillon ayer, tras ganar las primarias de la derecha francesa.

En teoría, es casi seguro que François Fillon será elegido presidente de Francia en 2017, tras ganar el domingo las primarias del centroderecha. El ex primer ministro se enfrenta a un desorganizado Partido Socialista, una extrema derecha que tiene difícil ganar en un sistema a dos vueltas, y unos cuantos independientes. Pero la contienda podría estar más igualada de lo previsto.

Fillon ofrece una curiosa mezcla de conservadurismo social y radicalismo económico. Se opone personalmente al matrimonio gay, pero no derogaría la ley que lo permite, y cree que los inmigrantes deben asimilar los valores culturales franceses. En economía, quiere poner fin a la semana laboral de 35 horas y recortar el gasto público en 100.000 millones de euros en cinco años, recortando empleos públicos entre otras medidas.

Esta agenda económica es más radical de lo que los votantes han estado dispuestos a aceptar hasta ahora. Por supuesto, Fillon podría aducir que su mayoría de dos tercios en las primarias indica que Francia, cuya tasa de desempleo es una de las más altas de la zona euro, está lista para cambiar. Pero también podría incitar a los votantes a buscar alternativas que prometan salvaguardar las viejas costumbres.

El Frente Nacional y el Partido Socialista podrían ser las alternativas para los que quieren mantener las viejas costumbres

Podría ser el estatista Frente Nacional de Le Pen, aunque sus puntos de vista sobre inmigración siguen siendo excesivos para muchos votantes. O quizás los socialistas, si los representara alguien distinto al impopular presidente François Hollande.

Las disputas internas de la izquierda podrían dejar el camino libre para que Fillon compita con Le Pen en la segunda vuelta. Pero el caso del propio Fillon, que estaba considerado el tercero en discordia en su partido hasta hace menos de un mes, y la victoria de Trump en EE UU han mostrado los riesgos de ser ungido favorito demasiado pronto.

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