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China no puede negarse a liderar

Pekín es reacio a encabezar alternativas al Acuerdo Transpacífico, en peligro tras la victoria de Trump

Asistentes a la cumbre de la APEC en Lima fotografían al presidente de China, Xi Jinping (fuera de imagen).
Asistentes a la cumbre de la APEC en Lima fotografían al presidente de China, Xi Jinping (fuera de imagen).

Los líderes asiáticos, consternados por la confusión estadounidense en torno al libre comercio, están preparando alternativas “dirigidas por China” al Acuerdo Transpacífico (TPP), liderado por EE UU. Pero Pekín dice que no quiere. Es comprensible por qué querría evitar el daño reputacional que el fracaso del TPP está infligiendo a EE UU, pero la segunda economía del mundo ocupa una posición de liderazgo, le guste o no.

China se ha colocado en esa posición al quedarse fuera del TPP, lanzar un banco regional para infraestructuras, introducir su moneda en la cesta de reserva del FMI e invertir fuertemente en la promoción de su ofensiva diplomática One Belt One Road, que profundizará en los vínculos logísticos entre China, África, Asia y Europa.

La elección de Trump como presidente de EE UU, que se percibe como una sentencia de muerte para el TPP, ha hecho que los líderes asiáticos se fijen en China. El comercio entre los miembros del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) lleva cayendo desde 2014 y se redujo en torno al 6% en el segundo trimestre.

El comercio asiático necesita liderazgo, y sobre todo, de la segunda economía mundial

El giro hacia China ha sido vertiginosamente rápido: Vietnam ha archivado la ratificación del TPP, mientras que Australia dice que podría apoyar otros acuerdos regionales –el PECR y el FTAAP–, de los que no forma parte EE UU.

A Pekín parece incomodarle esta oportunidad de oro para impulsar un estancado proceso de negociación en detrimento de EE UU. Esto plantea la cuestión de hasta qué punto está comprometida realmente China con la liberalización del comercio asiático sin la presión del TPP, dado que un acuerdo potente crearía competencia para sus protegidas industrias estatales. Es fácil criticar la hegemonía estadounidense, pero la hegemonía y el liderazgo no son la misma cosa. El comercio asiático necesita esto último, y sobre todo, de China.

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