Premios Cinco Días a la Innovación Empresarial

David Sánchez: “La ciencia debe servir para crear empleo y riqueza”

Premio a la acción empresarial más innovadora ligada a la Universidad, Emite permite que los principales fabricantes de teléfonos móviles y operadores midan la calidad de conexión de sus terminales con sus máquinas.

David Sánchez Hernández, cofundador y director ejecutivo de Emite Ingeniería.
David Sánchez Hernández, cofundador y director ejecutivo de Emite Ingeniería.

Emite Ingeniería vive un momento dulce. No solo por recibir el Premio CincoDías a la acción más innovadora dentro de la universidad, sino porque está en pleno crecimiento. Esta empresa, creada por David Sánchez Hernández (Granada, 1970), fabrica equipos que miden la calidad de la conexión de dispositivos móviles a las redes, siguiendo un método que permite su venta a precios más competitivos que su competencia.Nacida en 2006 en la Universidad Politécnica de Cartagena, su director ejecutivo analiza un proceso que le ha llevado a tener como cliente al gigante de las telecomunicaciones AT&T.

Pregunta. ¿En qué momento le llega a Emite este reconocimiento?

Respuesta. Estamos terminando una etapa de consolidación, el proyecto está pasando a otro nivel de escala. La empresa crece a dos dígitos y eso son palabras mayores. Surgen nuevos retos, y saber que podemos competir con los mejores del mundo es reconfortante. Eso también requiere más trabajo. Ahora hay que coordinar un equipo en China, EE UU, Corea del Sur... La demanda es más alta y más exigente. Hemos pasado de empezar a jugar en primera división a liderarla, lo cual no es fácil, ya que supone cambiar procedimientos.

P. ¿Cómo surgió la idea?

R. Vislumbramos un nicho de mercado. Entonces, allá por 2002, la evaluación a terminales móviles se realizaba con procedimientos convencionales. A finales de la tercera generación de dispositivos y principios de la cuarta, empezó una nueva tecnología llamada MIMO(en castellano, múltiple entrada múltiple y salida). Con ella, los sistemas de evaluación tenían un coste muy alto, en torno a 1,5 millones de euros, algo prohibitivo en una época donde cualquier cosa lleva una conexión inalámbrica. Es decir, cualquier empresa puede producir productos conectados. Los operadores solicitaron propuestas a través de las universidades. Lo exploramos –hicimos un par de tesis doctorales–, vimos si era factible aplicar una tecnología que nosotros ya controlábamos. Descubrimos que esa incipiente tecnología era muy básica, pero podía aprovecharse a un quinto del coste de la anterior. Se encargó un estudio de mercado y vimos que estábamos ante la oportunidad de empezar, y nos la jugamos.

P. ¿Qué apoyo han recibido?

Sería mucho más rentable para España que el talento innovador retornase a empresas con capacidad para convertir sus ideas en dinero"

R. Nos dieron ayuda para empezar, pero cuando te zambulles, tienes que afrontar tú solo a los tiburones. El primer año lo tuvimos que pasar sudando. Recibimos apoyo de la universidad, pero sobre todo de familia y amigos. Hasta que de repente un día entras en contacto con los clientes y empiezas a crecer.

P. ¿Cómo han conseguido tener entre sus clientes a AT&T?

“Innovar no debería tener tantas trabas”

P¿Qué les hace diferentes frente a la competencia?

R. Dos cosas fundamentales: la tecnología que tenemos patentada, que es propia y está extendida en Europa, EEUU... Recibió la máxima puntuación de la oficina de patentes europea. Simplifica y ayuda mucho a que los resultados sean estables en un tiempo más corto. Lo segundo es que intentamos que lo que puede ser muy complicado para el cliente, le resulte muy sencillo. Testear es muy complejo, y el usuario lo hace con dos botones. Es un producto mejor y mas sencillo.

P¿Les cuesta encontrar el talento que necesitan?

R. No es sencillo. Hay dos extremos. El de los chavales que acaban de terminar sus estudios, que tienen escaso interés en viajar, y los que acaban de salir de España y les cuesta volver, a no ser que les contrates a un alto nivel que todavía no tienen. Por otra parte, las universidades no desarrollan los planes de estudio acorde a lo que las empresas quisieran. Es cierto que lo nuestro es muy específico. Lo que sí hay es mucha gente joven con ganas, y con el tiempo, responden.

P¿Está perdiendo la universidad su papel como núcleo de la innovación?

R. En esto soy un poco crítico. Nos cuesta mover proyectos de investigación con las universidades. Cuando pedimos algo que se sale de lo habitual, les cuesta, y eso que pagamos.El camino de la innovación no debería tener estas trabas. En nuestro caso, siempre hemos tenido el apoyo de la Universidad Politécnica de Cartagena. Participó en nuestro accionariado antes de lograr beneficios. Por ese lado estamos contentos y muy agradecidos.

P¿Qué cambios traerá la tecnología 5G?

R. Cada cierto tiempo hay cambios disruptivos.Este lo será. Haremos cosas que hoy no hacemos, igual que hoy hacemos muchas que hace no tanto no imaginábamos.

R. AT&T seleccionó a dos empresas para verificar sus terminales. Esto es importante porque, si se introducen muchos terminales defectuosos en la red, esta empieza a acusarlo. Los operadores intentan evitar que unos terminales demasiado malos entren en el mercado.De primeras, no querían escucharnos, así que fuimos a llamar a su puerta en Austin. Nos ofrecimos, volvimos al día siguiente, hasta que al final te reciben. Les encantó, porque nuestro producto funcionaba más rápido, era más sencillo... Nos invitaron a entrar en el proceso y terminamos siendo uno de los seleccionados.

P. Se habla de una fuga de talento científico en España. ¿Será difícil recuperarlo?

R. La cadena de la innovación no termina de cerrarse en España. Nos falta una base industrial que pueda absorber a los talentos. Suele asumirse que ese talento innovador debe retornar a una institución publica. No lo creo así. Es mucho más rentable para España que estas personas regresen a empresas con capacidad para convertir sus ideas en dinero, para atraer no solo ciencia sino también innovación. Que esas personas generen a su vez puestos de trabajo. Tenemos ciencia de primer orden desde hace tiempo, pero hay que comprender que debe servir para generar empleo y y riqueza.

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