Morosidad

Las empresas se saltan la ley y pagan a 91 días pese a la mejora económica

Las grandes firmas pagan a proveedores con 109 días de media

Plazos de pago de las empresas en España Ampliar foto

"La Ley de Morosidad ha fracasado”. Así de contundente se ha mostrado este miércoles Ignacio Jiménez, director de Iberinform, tras analizar los plazos de pago en las cuentas de 154.000 empresas. La legislación, aprobada en 2010, establecía un máximo de 60 días por parte de compañías para pagar a proveedores. Sin embargo, este requisito no se cumple, puesto que el plazo medio se sitúa en 91 días.

El informe anual del Observatorio de Riesgo de Crédito de la IE Business School apenas deja visos de esperanza. A pesar de existir una mejora de tres días respecto al año anterior, solo se vuelve a los niveles existentes en 2010. La mejora de la situación económica apenas ha tenido impacto. Desde que se intentan reducir los plazos, estos se han estancado en torno a los 90 días, con el máximo en 2013 de 95 días y el mínimo en 2011 de 89. “Es una cuestión cultural, en este país normalmente se pagaba tarde”, asegura Francisco López, director del observatorio. “El acceso a la financiación está mejorando, pero no tiene el impacto que se esperaba”, afirma Jiménez.

El incumplimiento afecta a todo tipo de compañías, independientemente del tamaño, desde la microempresa –que paga en 92 días– hasta la gran empresa –que lo hace en 109–. “Estamos muy lejos del objetivo del regulador”, lamenta Jiménez. Ninguno de los sectores productivos logra colocarse por debajo de los 60 días. Las firmas que más se acercan son las de servicios, que pagan en 86 días. La industria, el sector primario y la construcción superan los 90.

  • Las dos Españas

El plazo de pago de las empresas también divide al país en dos mitades, donde las regiones del sur pagan más tarde. “A nivel territorial, sí vemos dos Españas”, asegura Jiménez. Ceuta y Melilla, con un escaso número de empresas debido a su tamaño, lideran la lista al pagar con 65 días.

En el lado contrario de la balanza se encuentran Andalucía y Extremadura, las dos Comunidades cuyas compañías peor pagan a proveedores, con 102 y 101 días respectivamente. La horquilla existente entre un extremo de la lista y el otro es de 37 días. Exceptuando las ciudades autónomas por ser su limitado poder económico, las siguientes regiones que mejor pagan son las Islas Balares (79 días) y Navarra (80).

Madrid y País Vasco, dos autonomías con una mejor situación económica que la media del país, se encuentran en el quinto y sexto puesto por la cola respectivamente. Jiménez explica que esta disfunción se debe a la numerosa presencia de grandes compañías en el caso de la capital española y al impacto de la industria en Euskadi.

El toque positivo del informe es la mejora de los plazos en todas las Comunidades, excepto en dos casos –La Rioja y Canarias– donde, al menos, no empeoran. Las mayores variaciones se dan en Ceuta y Melilla, con seis días menos que el año anterior, y Andalucía y Castilla-La Mancha, que mejoran cinco.

El 39% del crédito comercial de Europa occidental entra en mora

Los retrasos en los pagos a plazos no es algo que se circunscriba únicamente a España. En Europa occidental, el 39% de los pagos se atrasan. “Casi el 40% del crédito comercial entra en mora”, señala Pavel Gómez del Castillo, responsable de comunicación en Crédito y Caución. Además, 2017 se afronta con muchas incertidumbres que pueden tener efecto, como la situación de China, la política monetaria de la FED o los riegos de la eurozona. En todos los mercados se ha visto un empeoramiento desde 2013, cuando había 10 puntos menos.

El retraso medio de los pagos en 2016 es de 22 días, la misma cifra que los dos años anteriores. En los países del sur de Europa –España, Italia y Grecia– hay un uso intensivo del crédito comercial, algo que también ocurre en los países nórdicos y Reino Unidos e Irlanda. En todos estos territorios, más del 40% de las operaciones se hicieron a crédito. Una situación que también se repite en países de la Europa del Este como Turquía, República Checa o Hungría. Sin embargo, el centro del continente tiene una cultura diferente y recurre en menor medida al crédito. Francia, Alemania o Bélgica se sitúan en torno al 30%.

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