Editorial

Alerta súbita de la inflación

El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha experimentado en el mes de octubre un tirón poco acostumbrado en los últimos años, y ha llevado la tasa anual de inflación al 0,7%, despegándose de los valores negativos en los que se ha movido durante casi tres años completos. El repunte de los precios de los carburantes y la energía en general ha despertado una variable que se acerca a los valores en los que ya se desenvuelve la inflación subyacente desde hace tiempo, y bien podría darse por cerrada la etapa del IPC negativo que durante unos cuantos años ha cebado la ganancia de poder de compra de los hogares, además de permitir la ganancia de niveles de competitividad con unos costes y unos precios bajos. Los cálculos para los próximos meses hablan de una aceleración adicional de los precios, que podría llevar la tasa anual hasta el 2% en la primavera, unas cotas que seguramente rebasarán a las de los grandes países europeos con los que los bienes y servicios españoles que se comercian en el mundo se juegan sus cuotas de mercado. Ahora más que nunca es preciso extremar el control de los costes sobre los que España tiene soberanía (todos salvo el petróleo y la financiación) para garantizar que la lenta recuperación de los márgenes de competitividad, de los que dependen crecimiento y empleo, no se interrumpe.

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