Bolsa

Los grandes inversores quieren dejar de fumar

La inversión responsable también está abandonando a los productores de carbón

Un estanquero se dispone a coger un paquete de cigarrillos en un despacho de tabaco de París.
Un estanquero se dispone a coger un paquete de cigarrillos en un despacho de tabaco de París.

La inversión en compañías tabaqueras está en el ojo del huracán. Varios grandes inversores institucionales han decidido que los fondos y planes de pensiones que gestionan ya no comprarán acciones de este tipo de empresas, por los daños que el tabaco provoca sobre la salud.

El último en incorporarse a esta tendencia ha sido el gigante asegurador Axa. Justo antes del verano, el grupo francés anunció que iría deshaciendo las posiciones que tenía en el sector de las tabaqueras:unos 200 millones en acciones y 1.600 millones de bonos.

Así invierte el 'fondo del pecado'

Dejar de invertir en empresas tabaqueras, armamentísticas o productoras de carbón es una cuestión de principios éticos, pero no financieros. De hecho, algunos fondos especializados han adoptado precisamente la estrategia contraria:invertir en sectores malditos, en acciones pecadoras.

Es el caso de Vicex Fund, un vehículo cuya cartera se compone de empresas prohibidas:productores de bebidas alcohólicas, grupos propietarios de casinos... Actulamente, las compañías que mayor peso tienen en la cartera de este vehículo son Altria (la matriz de la tabaquera Philip Morris, fabricante de Malboro), Reynolds Amercan (fabricante de Camel), Smith & Wesson (el mayor productor de pistolas), MGM (propietario de casinos).

“Creemos firmemente que el sector asegurador juega un papel positivo para la sociedad, y que las compañías de seguros debemos estar involucradas en la prevención de enfermedades para proteger nuestros clientes”, explicó el número dos del grupo, Thomas Buberl, en un comunicado. “Por lo tanto, no tiene sentido que sigamos invirtiendo en empresas tabaqueras”.

La entidad pionera en este tipo de decisiones fue Calpers -el fondo de pensiones que gestiona los ahorros para la jubilación de los empleados públicos de California- con cerca de 300.000 millones de activos bajo gestión. La firma optó el año 2000 por dejar de invertir en el sector del tabaco.

En aquel momento esta apuesta por inversiones más éticas no parecía que fuera a tener una penalización en términos financieros, ya que el sector se enfrentaba a fuertes demandas judiciales.

Sin embargo, en los últimos 16 años la firma calcula que ha perdido unos rendimientos de unos 3.000 millones de dólares por “dejar de fumar”. De hecho, el grupo está planteándose este tipo de decisiones –que también han alcanzado a otros ámbitos, como las armas o las compañías petroleras–, al considerar que podrían ser más útiles para los fines sociales que persiguen desde dentro del accionariado.


No solo tabaqueras

Otro gran inversor internacional que renunció a comprar acciones de tabaqueras es el fondo de pensiones de Noruega –nutrido con los excedentes de las explotaciones petrolíferas–. Este vehículo, que gestiona activos por un importe cercano a los 800.000 millones de euros, decidió en 2010 salir del accionariado de 17 tabaqueras. La desinversión fue por un importe de más de 1.600 millones de euros.

El Fondo del Petróleo –como se conoce al vehículo en el sector– guía su actividad por una serie de principios éticos, que le obligan a no invertir en compañías que contribuyen directa o indirectamente a provocar muertes, a infligir torturas o privar de libertad. Estos condicionantes hacen que haya salido del accionariado de empresas armamentísticas (curiosamente, no de todas, sino las que producen cierto tipo de armas).

Hace poco más de un año, el fondo noruego (el mayor fondo soberano del mundo) también optó por dejar de invertir en 53 firmas que producen carbón. Tras una decisión parlamentaria, los gestores se vieron obligados a deshacer posiciones por un importe de unos 7.000 millones de euros.

En este caso, las desinversiones se produjeron por las contaminantes emisiones de las industrias que utilizan el carbón como combustible, y su impacto sobre el cambio climático.

También el grupo asegurador Axa optó a mediados del año pasado por vender unos 500 millones de euros de activos vinculados con compañías mineras, y triplicar sus inversiones en empresas que contribuyan al desarrollo de energías renovables.

En el caso de las desinversiones en empresas que producen combustibles fósiles, los movimientos han estado muy vinculados a las iniciativas surgidas en torno a la Cumbre del Clima, celebrada en París el año pasado, por el que muchos países se comprometieron a reducir sus niveles de emisiones contaminantes.

En el caso del tabaco, ha sido determinante la labor de varios grupos de presión, como la Unión para el Control Internacional del Cáncer (UICC, por sus siglas en inglés) o la iniciativa para unas inversiones libres de tabaco (TFP, en inglés).

Normas