Comercio

La furia contra Trump incendia las zapatillas New Balance

New Balance sufre los efectos de un comentario de apoyo a Trump

La empresa defendía su posición respecto a los tratados de libre comercio

Zapatillas de New Balance.
Zapatillas de New Balance.

La administración Obama hizo oídos sordos a nuestras peticiones y francamente, con el presidente electo Trump consideramos que las cosas van a moverse en la correcta dirección”. Esta frase de Matt LeBretton, vicepresidente de New Balance, en una entrevista con el Wall Street Journal la pasada semana fue el detonante para la fuerte crisis de imagen de la marca de zapatillas.

Miles de estadounidenses críticos con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de la pasada semana han tomado a la marca como el foco de sus iras tras estas palabras de un directivo. Decenas de usuarios han subido fotos y vídeos a las redes sociales quemando zapatillas de la marca. Por el momento se desconoce el impacto económico de esta crisis para la empresa.

Pero tras esta frase y esta respuesta por parte de sus compradores, se encuentra un intenso debate comercial que se prolonga durante más de cuatro años. Cuando Barack Obama y su Gobierno negociaron el acuerdo comercial con varios países de la región Pacífico el sector de los fabricantes de zapatillas se dividió en dos, a favor y en contra de las nuevas facilidades comerciales.

New Balance se ha presentado tradicionalmente como la única marca de zapatillas que todavía produce en EE UU. La compañía se ha mostrado abiertamente contraria a tratados de este tipo, que, entre otras cosas, eliminan los aranceles para que artículos producidos en dichos países entren en EE UU. Nike, y otras marcas, se han situado, por contra, favorables a la eliminación de barreras comerciales de este tipo.

El comentario de New Balance sobre Trump se basa en el abierto rechazo que ha presentado el millonario hacia los tratados de libre comercio. Si bien es cierto que su contrincante, Hillary Clinton, también había mostrado sus dudas al respecto.

El grupo defendió durante la negociación del TPP, como se conoce al tratado comercial, que su rechazo se basaba en su intención de mantener los empleos en EE UU. New Balance emplea a unas 1.500 personas en sus cinco fábricas en la región de Nueva Inglaterra, al norte del país.

Sin embargo, no niega que parte de su producción se encuentra también en China, Indonesia o Vietnam. “No somos puristas, pero hacemos esto por razones que no son de impacto financiero”, señaló el mismo directivo en 2012, cuando se rechazó por parte de New Balance el TPP. Defendió que producir en EE UU le permite responder más rápido y tener menos inventario en las tiendas. Nike, por contra, defendió que la eliminación de tasas para los productos que llegan de fuera permitiría a las empresas crear puestos de trabajo “de mayor remuneración”.

Tras la fuerte polémica de New Balance, la marca se apresuró a publicar un tuit en el que mostraba un texto en el que, sin citar a Trump ni las críticas que han llovido, señalaba que “siempre hemos creído en la comunidad y en la humanidad y trabajamos con la mayor integridad”. Lejos de servir para apaciguar algunos ánimos, le respondieron decenas de usuarios con más fotos de zapatillas en la basura o en la puerta de las tiendas.

La compañía defendió en un comunicado que ha sido injustamente tratada puesto que el apoyo se refirió exclusivamente al rechazo al TPP de Trump. “Apoyamos antes también las propuestas de Hillary Clinton y Bernie Sanders en la creación de empleo”.

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