Editorial

Suavizar un 'brexit' abrupto

La decisión del Tribunal Superior británico de someter al Parlamento del país la decisión sobre el brexit y el inicio del proceso de ruptura con la Unión Europea es mucho más que una cuestión de competencias. El Gobierno de Theresa May ha recurrido ya el dictamen judicial, que dificultará sus planes para activar la salida del país de la UE el próximo mes de marzo. La decisión se verá retrasada ahora por la obligación de May de trasladar al Parlamento la iniciativa de activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa, con el que se inicia el plazo de dos años para que el país abandone la UE. Ello significa que el brexit queda en manos de los parlamentarios británicos, que deberán pronunciarse sobre una ruptura aprobada en referéndum por el 52% de la población.

Resulta poco probable que el Parlamento anule la decisión popular, pese al carácter no vinculante –algo que se olvida con frecuencia– del referéndum. Lo que sí parece lógico es que el trámite parlamentario se salde con una versión más moderada del brexit y que no suponga una ruptura abrupta con Europa. La dureza de la salida diseñada por May incluye, por ejemplo, la decisión de restringir la libre circulación de personas. Suavizar ese diseño beneficiará muy probablemente los intereses económicos a ambos lados del canal de la Mancha.

 

Normas