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Neinor Homes: Juan Velayos, aliento para las inmobiliarias

La promotora sería la primera en salir a la Bolsa española en 10 años

Juan Velayos, consejero delegado de Neinor Homes.
Juan Velayos, consejero delegado de Neinor Homes.

Hace algo menos de año y medio, Juan Velayos (Barcelona, 1973) afrontó el reto de colocarse al frente de la promotora Neinor Homes. En unos meses, Velayos puede que se convierta en el consejero delegado de una cotizada y de la primera inmobiliaria pura en salir al parqué español en una década.

El miércoles, CincoDías publicó que Lone Star, el fondo de capital riesgo estadounidense que adquirió la promotora en 2015, está preparando su lanzamiento a la Bolsa el año que viene. No es una sorpresa. La inmobiliaria ha ido creciendo en estos meses bajo una estructura de empresa cotizable para facilitar el salto cuando fuera necesario. Puede ser que su CEO no esperase un lanzamiento tan a corto plazo. Un reto más en una carrera que le ha convertido, paso a paso, en un reconocido abogado en mercado de valores, fusiones y adquisiciones y derecho financiero.

Licenciado en 1996 en Derecho por la Universitat Abat Oliba CEU, en Barcelona, este amante de la literatura –en sus viajes no falta un buen libro o el último lanzamiento– entró en el mundo laboral recién salido de la carrera. Ese mismo año accedió como junior al bufete internacional Uría Menéndez (del que acabó siendo socio). Durante los 11 años que pasó en el despacho de abogados, Velayos trabajó en las áreas de fusiones y adquisiciones y mercado de valores y, además, aprovechó también para seguir formándose. Entre 2005 y 2007 cursó un MBA en el IESE Business School de la Universidad de Navarra.

Una de sus últimas operaciones dentro del bufete fue la salida a Bolsa de Renta Corporación. Como consecuencia de este movimiento, se convirtió en consejero delegado de la compañía inmobiliaria, con sede en Barcelona. Velayos, que practica habitualmente deporte, especialmente el pádel y el fútbol, aterrizó en la promotora en pleno pinchazo de la burbuja inmobiliaria por lo que tuvo que afrontar complicadas decisiones. Fue una época “durísima”, según ha afirmado en varias entrevistas. Además, entre 2010 y 2011 compaginó esta labor con la de consejero delegado de la inmobiliaria Mixta África.

Su época en PwC le permitió “una exposición al sector, en un momento muy particular del mercado, desde una atalaya insuperable”

Al llegar a Renta Corporación tuvo que reducir costes y la estructura de la empresa, disminuir la plantilla y ser muy estricto con la austeridad en los gastos. Su esfuerzo no fue en vano y logró salvar a la inmobiliaria. Al marcharse, la empresa experimentaba ligeras ganancias, tras años de fuertes pérdidas, pero algo más de 12 meses después, la deuda de la compañía ascendía a 193,4 millones, lo que llevó a que el consejo de administración la declarara en concurso voluntario de acreedores en 2013. Las razones fueron “la falta de generación de liquidez derivada de la larga duración de la crisis del mercado inmobiliario” así como “las dificultades para encontrar financiación”.

Por entonces, este barcelonés, casado con una compañera de su época universitaria, Marga Cardona, ya estaba fuera de Renta Corporación y se había incorporado al equipo de PwC, como global head de Real State Deals. Los cuatro años que pasó en esta firma internacional le permitieron, según confesó en una entrevista, una “exposición al sector inmobiliario, en un momento muy particular del mercado, desde una atalaya insuperable”. De hecho, asegura que su experiencia en PwC fue “crítica” para su llegada a Neimor Homes. Allí entró en contacto con numerosos fondos internacionales, entre ellos, Lone Star.

Durante todo este tiempo, el pilar fundamental de la vida de este ejecutivo ha sido su mujer y sus hijos, Juan, Carla e Inés, sin olvidar a sus padres, Juan y Pilar, como sus grandes referentes. Su primer hijo nació en México, cuando uno de los socios de Uría le envió allí a montar una oficina del bufete. Su familia siempre le ha acompañado, aunque mantienen la residencia en Barcelona, donde Velayos viaja cada fin de semana para verles.

El último movimiento en su carrera profesional se produjo en mayo de 2015. Tras varios meses de negociación, el fondo estadounidense de capital riesgo se hizo con el 50% de la cartera de ladrillo de la entidad vasca Kutxabank y con su área inmobiliaria, el grupo Neinor, para encargarse de la comercialización del otro 50%. La transacción, de 930 millones de euros –600 millones correspondían a vivienda terminada y el resto eran de terrenos finalistas, con los permisos para construir–, fue la mayor realizada desde 2007. Velayos tenía una fuerte amistad con el responsable de Lone Star para Europa, Juan Pepa, y le ofrecieron dirigir Neinor Homes. Desde el primer momento, Velayos aseguró que el proyecto nacía con “el objetivo de ser la mayor promotora residencial en España”.

Solo en el primer año, a la inversión realizada para la compra, añadieron 700 millones en suelo. Desde entonces, han duplicado su plantilla, hasta los 160 trabajadores, y han creado una estructura de compañía “con formato de cotizada”. A principios de este año ya se planteaba la salida a Bolsa como un mecanismo para que Lone Star saliera de su capital. En los últimos días, fuentes financieras han asegurado que la compañía está negociando la contratación de los bancos de inversión que la llevarán al parqué el próximo año. De hecho, Bloomberg anunció que ya ha contratado a Citi y a Credit Suisse. Las primeras tasaciones rondan los 2.000 millones, un 100% por encima del precio al que fue adquirida por el private equity. De llevarse a cabo, se trataría del primer debut de una promotora en la Bolsa española desde el de Realia –aunque esta tenía una pata patrimonialista muy importante– y una muestra más de la intensa actividad del sector inmobiliario español en los últimos meses. También sería un nuevo logro de Neinor Homes, que en los nueve primeros meses del año ha registrado unas preventas de 500 millones de euros y espera cerrar el ejercicio con una facturación de 700 millones, más del doble que en 2015.

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