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¿Alternativas de inversión o inversiones alternativas?

Se trata de estrategias que ganan cuando la Bolsa baja y activos que no son renta fija ni variable

inversión inmobiliaria
Los activos inmobiliarios son considerados como un activo de inversión alternativa a la Bolsa y los bonos.

Se habla mucho de inversiones alternativas y, en muchos casos, con connotaciones negativas. Comparto y comprendo la decepción en cierta medida, pero creo que en muchas ocasiones se debe a una visión muy reducida de lo que realmente son.

Las inversiones alternativas no son una clase de activo per se. Simplemente son “el resto”, un cajón desastre en el que caben casi todas las inversiones que no somos capaces de etiquetar al instante… y algunas que sí.

No son necesariamente algo complejo y esotérico. Junto con inversiones que son prácticamente incomprensibles hay cosas de lo más sencillas.

Debemos diferenciar la gestión alternativa de los activos alternativos. Para ello, la pregunta es ¿alternativos a qué? La respuesta,muy sencilla: alternativos a los activos tradicionales o a la gestión tradicional.

Como alternativa a la gestión tradicional, tenemos la gestión alternativa, que es el concepto que típicamente tiene en mente el inversor español, posiblemente porque son productos mucho más fáciles de contratar y generalmente, cuelgan de grandes compañías gestoras de activos con grandes inversiones para difundir sus fondos de inversión.

Aquellos que gestionan así, utilizan los mismos activos que los gestores tradicionales (acciones, bonos, divisas, etc.), con la diferencia fundamental de que pueden ganar dinero estando vendidos de activos cuya valoración cae y no sólo estando comprados de aquello que sube.

La característica común de este tipo de gestores es buscar rentabilidades absolutas y no relativas a un índice de referencia. Muchas veces eso se ha definido como “obtener rentabilidades positivas con independencia de la evolución de los mercados” y eso es así de largo plazo, pero no cada sesión.

Frente a las estrategias alternativas descritas arriba están los activos alternativos: alternativas reales a los bonos y acciones que tienen un comportamiento diferente porque son un activo diferente.

Dentro de esta categoría el universo es enorme. Pueden ir desde las materias primas, activos inmobiliarios, infraestructuras, inversión en el capital de compañías no cotizadas e inversión en préstamos, hasta cosas mucho más complejas.

Algunas de ellas son fácilmente accesibles para el cliente final y otras están orientadas casi exclusivamente para clientes institucionales. Algunas son más líquidas que otras e incluso algunas ni siquiera son regulatoriamente aptas para clientes minoristas.

En la situación actual de mercado, con los tipos de interés en negativo en gran parte del mundo desarrollado, pensamos que no hay duda sobre el hecho de que debemos buscar alternativas, pero siempre desde el punto de vista de que en el mercado no existe la rentabilidad sin riesgo, pero sí existen riesgos que a veces están remunerados de manera muy atractiva y otros que no.

A estas alturas, espero que muchos lectores que hasta ahora no sabían que su patrimonio está principalmente invertido en inversiones alternativas y en concreto a través de activos reales: su casa, hayan por lo menos perdido el miedo al nombre.

Para incluir inversiones o activos alternativos en una cartera, toman especial importancia aspectos particulares de cada cliente, que deben ser tratados con un asesor profesional que marcará una estrategia patrimonial adecuada para las circunstancias particulares de cada cliente.

El mundo de lo alternativo queda con frecuencia fuera del ámbito de la distribución masiva. En ocasiones por razones regulatorias, pero en muchas otras por dificultad operativa, por tratarse de oportunidades nicho de las que no se pueden colocar miles de millones de euros o simplemente, porque la mayor parte de los clientes prefieren invertir en activos con liquidez diaria y estos con frecuencia son productos menos líquidos.

A mí en general me gustan poco esos argumentos, porque salvo los regulatorios, que siempre serán escrupulosamente respetados, el resto me suenan más a obligar a todos los clientes a ir al ritmo del más lento.

No todos necesitan una valoración diaria de sus inversiones, igual que no tienen valoración diaria de sus viviendas. Ni todos tienen la misma edad, ni las mismas necesidades de liquidez, ni el mismo proyecto de vida o necesidades de ahorro.

En A&G Banca Privada gestionamos clientes y no productos, y por eso para nosotros es muy natural el considerar activos menos líquidos para aquellos que pueden permitírselo, siempre que pensemos que esa iliquidez esté correctamente remunerada, de forma controlada y siendo conscientes de que el derecho a cambiar de opinión también tiene su precio.

Todos estamos buscando por tanto alternativas de inversión y en este caso, el orden de los factores no altera el producto, estamos buscando inversiones alternativas. Otra cosa es que no busquemos las que los grandes canales de distribución suelen ofrecernos.

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