Editorial

Popular suelta ladrillo

Banco Popular tendrá su banco malo. La entidad prevé cerrar en breve la recompra del 51% del capital de la inmobiliaria Aliseda, que vendió en 2013 a los fondos Värde Partners y Kennedy Wilson, con el fin de traspasar ahí su propios inmuebles, que han pesado como un gran lastre en su evolución. La operación permitirá al Popular desconsolidar esos activos tóxicos, pues la compañía quedaría desvinculada del banco saliendo a Bolsa mediante listing en el primer trimestre de 2007. Las acciones se darían a los actuales partícipes del Popular sin coste,

Esta maniobra debe ayudar a recuperar la fortaleza de Banco Popular, que este año ha encadenado importantes cambios:en junio cerró una ampliación de capital de 2.500 millones de euros;en julio incorporó a Pedro Larena como nuevo consejero delegado, quien ha dado una vuelco al organigrama de la entidad, y en estos momentos negocia un plan de ajuste que suprimirá 300 oficinas y 2.900 puestos de trabajo. La desconsolidación de activos inmobiliarios en un nuevo paso en un plan de saneamiento que debe servir para resolver de una vez las incógnitas que se ciernen sobre el banco. Si fallara este plan, no habría otra salida que entrar en una fusión con otra entidad. Posibilidad que tampoco nadie puede descartar si el plan tuviera éxito.

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