Editorial

Impuestos más bajos y más flexibilidad

Cristobal Montoro, ministro de Hacienda.
Cristobal Montoro, ministro de Hacienda.

El Instituto de la Empresa Familiar reúne a sus socios españoles la próxima semana en La Coruña para actualizar las demandas que plantean a las autoridades económicas, en un momento en el que puede estar a punto de concluir una larguísima etapa de falta de Gobierno en España, que ha catapultado a la incertidumbre política entre el empresariado como una de las mayores preocupaciones para la economía. Como revela el Barómetro de la Empresa Familiar, realizado por KPMG entre 300 empresas españolas y cerca de un millar a nivel europeo, las empresas acumulan ya cuatro ejercicios consecutivos en los que mejora la previsión sobre sus negocios, tras haber superado una larguísima crisis. Además, es mayoritario el planteamiento estratégico de acometer nuevas inversiones en los próximos años, generalmente centradas en el negocio nuclear de sus corporaciones, lo que garantiza una apuesta explícita por la buena marcha de la economía. Aún así, empiezan a detectar nudos que deben ser desatados para mantener el ritmo de crecimiento.

Tras la citada incertidumbre política, las preocupaciones de los gestores empresariales se centran en la búsqueda de mejoras en la rentabilidad del negocio y en el incremento de la competencia, y solo de forma secundaria, en la innovación, la búsqueda de mercados exteriores o la formación de sus plantillas y la incorporación de talento a sus empresas. Ha perdido presencia, aunque no ha desaparecido, la preocupación por la consecución de financiación, tan extendida hace unos años por las dificultades que han paralizado a la industria financiera. Preguntados sobre qué medida concreta tendría mayor impacto en su negocio y en su éxito futuro, más de un tercio citan una rebaja de los impuestos en general, y lo hacen cuando Hacienda ha endurecido los pagos por el Impuesto sobre Sociedades, con el abono de un tipo anticipado muy elevado. Pero otro tercio adicional de respuestas se concentra en la petición de una reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social, que ciertamente se encuentran entre las más elevadas de Europa. Curiosamente, las respuestas de los empresarios europeos consultados por el Barómetro de la Empresa Familiar hacen menos hincapié en estas dos cuestiones: solo el 21% de los empresarios europeos reclaman una bajada de impuestos para mejorar su negocio, y solo el 29% se centran en la reducción de las cotizaciones a la Seguridad Social.

Eso sí: tanto en Europa como en España los empresarios quieren más flexibilidad laboral, con acuerdos más sencillos y en los que no intervenga la burocracia, para mejorar el desempeño de sus negocios. Lograr mejores condiciones laborales depende del marco normativo, pero también de la capacidad de negociación en la empresa, tal como la propia norma ha establecido con la nueva estructura de la negociación colectiva.

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