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Un punto medio para la migración

May reiteró que la restricción a la libertad de movimientos será el centro de las conversaciones para el brexit

La primera ministra británica, Theresa May.
La primera ministra británica, Theresa May. REUTERS

La política de inmigración de Gran Bretaña podría tomar dos caminos cuando salga de la UE. La primera ministra, Theresa May, podría diseñar un sistema que redujera la migración neta, desde su nivel actual de 330.000 personas al año, admitiendo solo a los trabajadores más productivos. O podría recortar los números sin preocuparse por las consecuencias económicas. Las ideas de la conferencia anual del Partido Conservador sugieren este último enfoque. El martes, May reiteró que la restricción a la libertad de movimientos será el centro de las conversaciones para el brexit. Su ministra de Interior, Amber Rudd, ha propuesto políticas para limitar la entrada de trabajadores cualificados no europeos como que las empresas publiquen la proporción de extranjeros que contratan.

"Una medida mejor sería aplicar a los europeos las restricciones a los trabajadores no comunitarios sin cualificación"

Gran Bretaña ya impone cuotas a los trabajadores y estudiantes extranjeros (la mayor parte de los 4,6 millones de inmigrantes no comunitarios que viven allí). Por otra parte, la normativa de visados se ha endurecido en los últimos años, causando irritación en las empresas globales por la escasez de candidatos adecuados en contabilidad, ingeniería, informática, construcción y sanidad. Pero una nueva restricción también se notaría en la economía. El presidente del comité sobre migración que asesora al departamento de Rudd declaró que la productividad, las finanzas públicas y las perspectivas de empleo de los locales mejoran con los inmigrantes cualificados rentables. El miedo de estos trabajadores no es lo que necesita el país cuando la productividad se sitúa un 17% por debajo de lo que habría estado de mantenerse las tendencias previas a la recesión.

Una medida mejor sería aplicar a los europeos las restricciones existentes para los trabajadores no comunitarios sin cualificación. Serían políticas económicamente más defendibles: el Comité Consultivo sobre Migración ha argumentado que el libre acceso actual puede afectar negativamente a los salarios de los trabajadores británicos poco cualificados. El número de migrantes cualificados podría hasta crecer.

El problema es que desvelar esto mostraría las cartas de May al resto de la UE. Por no hacerlo, Gran Bretaña corre el riesgo de apostar por políticas que podrían repartir la riqueza de forma más uniforme entre sus ciudadanos, aunque con una menor cantidad a dividir.

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