Tribuna

El ‘brexit’ y lo hispano-británico

Reino Unido está manteniendo reuniones bilaterales con todos los países europeos y España no debe quedarse fuera

La situación de las empresas y la ciudadanía británica en España, y viceversa, debería propiciar conversaciones bilaterales de forma inmediata.

Ni las declaraciones de May de esta semana para impedir la libre circulación de personas, ni las de Margallo acerca de poner la bandera en Gibraltar demuestran la altura de miras que es necesaria en estos momentos de las relaciones hispano-británicas.

No hay crecimiento económico posible sin diálogo, y mucho menos levantando muros en el propio territorio o colocando banderas en el territorio de otros. Son demasiados los interrogantes que tenemos sobre la mesa.

¿Cómo negociaremos un espacio comercial y financiero común una vez ejecutado el brexit? ¿Acabaremos aplicando a nuestros residentes un sistema similar a la green card estadounidense? ¿Tendremos que realizar ajustes al tratado de doble imposición y de Seguridad Social que está en vigor? ¿Qué ocurrirá con el resto de acuerdos bilaterales? ¿Será el momento de completar el acuerdo tripartito con Gibraltar?

"¿Acabaremos aplicando a nuestros residentes un sistema similar a la ‘green card’ estadounidense?"

En primer lugar, y por imperativo legal, existe una negociación dentro del marco de competencias exclusivas del Tratado de la Unión Europea, pero ello no excluye desarrollar una estrategia bilateral hispano-británica. Es importante garantizar que los privilegios recíprocos se mantengan en ambos países con el horizonte de miras más amplio posible.

Aunque oficialmente solo hay incertidumbre a ambos lados del canal de la Mancha, en la práctica, países como Holanda, Alemania y Francia ya están hablando con Reino Unido. En España, aparte de un par de visitas del Gobierno en funciones y la pintoresca iniciativa de traer la City a Madrid, no somos conscientes de que exista estrategia alguna.

En esta situación, los profesionales españoles en Londres entendemos que se precisa una mayor actividad diplomática, no solo para preservar la buena marcha de las relaciones hispano-británicas, sino para asegurar su continuidad, como demuestran los siguientes datos:

  • En 2015, las relaciones comerciales entre España y Reino Unido arrojaron un balance favorable para España por noveno año consecutivo.
  • La inversión neta de grupos españoles en Reino Unido fue de 50.000 millones de euros, principalmente en el sector financiero e infraestructuras, mientras que Reino Unido supuso para España el 10% de su inversión extranjera directa.
  • En cuanto al turismo, en el primer semestre de 2016, un total de 5,8 millones de turistas británicos visitaron nuestro país, lo que significa un crecimiento del 16,1%.
  • A nivel empresarial, contamos con más de 700 empresas británicas en España y unas 300 españolas en Reino Unido.
  • Los expatriados británicos en España, en su mayoría jóvenes y profesionales, pero también jubilados y pensionistas, suman más de 300.000 y los españoles en Reino Unido, alrededor de 200.000.

Así, mientras esperamos que las negociaciones Londres-Bruselas comiencen en 2017, y partiendo de la base que Reino Unido está manteniendo reuniones bilaterales con todos los países europeos, España no debe quedarse fuera y es fundamental desarrollar una estrategia al respecto.

En un país como el nuestro, donde el lobby internacional y la soft diplomacy no tienen el mismo arraigo que en Reino Unido, es fundamental que el Gobierno español y todas las partes interesadas a nivel comercial y profesional tomen la iniciativa cuanto antes con la altura de miras que se precisa en estos momentos.

León Fernando del Canto es socio de Del Canto Chambers.

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