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Cómo afectaría Trump al mercado

El plan de Trump para reducir los impuestos corporativos impulsaría los resultados de muchas empresas nacionales

Donald Trump, el jueves pasado.
Donald Trump, el jueves pasado.

A seis semanas de la elección presidencial en Estados Unidos, es hora de empezar a pensar en una cartera de acciones en el caso de que el candidato republicano Donald Trump derrote a la demócrata Hillary Clinton.

Las posiciones del magnate han sido difíciles de precisar y ha demostrado ser inconstante en varios temas. Pero el análisis de sus discursos, sus declaraciones sin guión y los pocos documentos que ha redactado en materia económica dan pistas sobre cómo afectaría al mercado su presidencia.

Las claves básicas de su plan de crecimiento son: reducir las regulaciones, en industrias que van desde la energía a los servicios financieros; reducir los impuestos a individuos y empresas; aumentar el gasto en infraestructuras; y renegociar los acuerdos comerciales. También ha propuesto una política America First (América primero) respecto a las alianzas de seguridad de la nación.

Caterpillar y otras empresas de construcción serían algunas de las beneficiadas

El plan de Trump para reducir los impuestos corporativos impulsaría los resultados de muchas empresas nacionales, especialmente las pequeñas, con negocios en gran medida domésticos, y que no tienen los recursos de un Microsoft para reducir al mínimo sus obligaciones fiscales. Eso favorece una posición sobreponderada en el índice Russell 2000 respecto al S & P 500. Y su America First es un argumento contra la mayoría de las acciones extranjeras.

Muchos grandes exportadores y empresas que fabrican en los países señalados por Trump, como México y China, podrían verse afectados. Trump ha mencionado a Ford Motor y al fabricante de electrodomésticos Whirlpool, entre otros.

El candidato también ha amenazado personalmente a Amazon - que comparte propietario con The Washington Post, que llama a Trump “una singular amenaza para la democracia estadounidense”-, a la que acusa de tener “un enorme problema de competencia” y de “impuestos”. Trump dijo no comprar en los “muy desleales” grandes almacenes Macy’s, después de que éstos eliminaran mercancías de la marca Trump tras sus comentarios despectivos sobre los mexicanos.

Trump coincide con Clinton en que suprimirá la deducción de impuestos por participación en beneficios, lo que podría afectar a la rentabilidad de las sociedades de inversión de las industrias del capital privado y los fondos de cobertura (cotizadas como Blackstone y Carlyle).

Puede que les vaya mejor a las empresas de algunos partidarios de Trump, como el grupo energético Continental Resources y la inmobiliaria Vornado Realty, cuyo jefe Steven Roth es asesor económico del candidato.

Trump es partidario de hacer la vida más fácil a los bancos pequeños a expensas de los grandes (lo cual sería motivo para reducir Citigroup en la cartera). También ha dicho que eliminaría las barreras al fracking para obtener petróleo y gas, lo cual beneficiaría a las empresas de este sector.

Las restrictivas políticas de inmigración de Trump elevarían los salarios y el poder adquisitivo de los clientes de Wal-Mart y otros minoristas, pero también aumentarían los costes de su mano de obra, mientras que aumentar los aranceles sobre las importaciones procedentes de China haría que los productos fueran más caros. Wal-Mart tiene una fuerte dependencia de los proveedores chinos.

La construcción de centros de detención para los 11 millones de personas que quiere deportar y la construcción de un muro en la frontera mexicana favorecerían a fabricantes de equipos como Caterpillar y a las empresas de construcción. También podría beneficiarles la promesa de Trump de duplicar los 250.000 millones de dólares en gasto en infraestructuras que promete Clinton.

El éxodo forzado de inmigrantes sería una mala noticia para Western Union, el mayor emisor de remesas financieras. En cambio, el envío de millones de personas de regreso a sus países de origen requerirá 50.000 vuelos y viajes en autobús (beneficiando a American Airlines y United Continental, y a FirstGroup, la empresa radicada en el Reino Unido dueña de los autobuses Greyhound).

La apuesta de Trump por “la ley y el orden” beneficiaría a Corrections Corp of America, que posee, opera y administra las cárceles, y a fabricantes de armas como Smith & Wesson.

Clinton ha ganado hasta ahora más apoyo que Trump de la comunidad de inversores, pero estos saben bien cómo cubrir sus apuestas.

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