Inversión colectiva

Los fondos sin vigilancia directa aterrizan en España

Los fondos sin vigilancia directa aterrizan en España

Cómo? ¿Bromea? ¿Existe un fondo de inversión libre que no necesita aprobación de la CNMV (o de su homólogo en la UE) y que se puede gestionar desde Madrid?

La respuesta es sí. El Parlamento del Gran Ducado ha aprobado unos fondos de inversión alternativos reservados (FIAR), conocidos como RAIF en inglés. Es una estructura muy flexible, una vuelta de tuerca más dentro del negocio de los fondos de inversión especializados. Al no necesitar aprobación, son muy ágiles en su constitución, lanzamiento al mercado y en las modificaciones posteriores.

La nueva tipología no está sujeta a autorización ni a supervisión de la Comisión de Vigilancia del Sector Financiero (CSSF) luxemburgués, como ocurre en las sociedades de inversión de capital riesgo o en las ICAV irlandesas. Deberá cumplir con el trámite de inscripción en Luxemburgo, un país donde este proceso es superágil.

Otro elemento diferencial de los fondos reservados es la exigencia de gestión por parte de un profesional de fondos de inversión alternativa (GFIA). El gestor alternativo, autorizado en Luxemburgo o en cualquier Estado miembro de la Unión Europea, siempre que cumpla con la directiva sobre instrumentos de inversión alternativa. Aunque se trata de un vehículo no regulado, la exigencia del gestor cualificado trasmite seriedad y da tranquilidad a los potenciales inversores. Es el gestor el que está supervisado.

Las cifras

3,46 billones de euros era el patrimonio registrado en Luxemburgo en junio de 2016, según Efama.

26% de las ventas europeas pueden atribuirse a productos del Gran Ducado.

125.000 euros es la inversión mínima para suscribir una participación en un FIAR (fondo de inversión alternativo reservado).

1,25 millones euros es el capital mínimo para crear un FIAR.

España cuenta con varios de reconocido prestigio en Bolsa, capaces de atraer capital, como Francisco García Paramés (ex Bestinver), Ricardo Cañete (Bestinver), Lardíes (Alpha Plus Santa Lucía), José Ramón Iturriaga (Okavango), Carlos Cerezo (Belgravia), Juan Cruz y Luis Amusátegui (Cygnus).

  • Flexibilidad

La norma luxemburguesa permite combinar la estructura del FIAR con la de fondos de capital riesgo. El nuevo vehículo está dirigido a inversores profesionales e institucionales. No hay limitación respecto a los activos en los que puede invertir el patrimonio (acciones, inmuebles, bonos, empresas), salvo el de no concentrar más de un 30% de la cartera en un solo emisor.
Se pueden construir legalmente bajo el formato de fondo o sociedad. Los fondos reservados luxemburgueses podrán ser admitidos a cotización en mercados secundarios, siempre que lo permita la forma societaria elegida por el vehículo.

La fiscalidad, el profundo arraigo de las cuentas globales (ómnibus) y la flexibilidad entre asesor y sociedad gestoras han convertido al Gran Ducado en un lugar atractivo para la industria de fondos. “Es frecuente la estructuración de fondos y plataformas de inversión que, a pesar de estar enfocadas al mercado español o ibérico, adopta la forma jurídica de las sociedades de capital riesgo (Sicar) o fondos de inversión libres luxemburgueses”, comenta Jesús Mardomingo, socio del despacho Dentons.

La actividad y visión del negocio ha hecho que Luxemburgo sea líder en activos, con 3,46 billones de euros registrados en el país en junio de 2016, último dato publicado por Efama, patronal de inversión colectiva europea.

  • Un paraíso en inversión 

De las 30.274 instituciones de inversión colectiva que hay en Europa, 9.800 están domiciliados en Luxemburgo, 1.588 de ellas en España. En productos de inversión alternativa hay registrados en Europa 27.689, 4.402 en el Gran Ducado y 759 en España, de acuerdo con la información facilitada a Efama.

El nuevo vehículo luxemburgués podría permitir a gestores de reconocido prestigio administrar en España un fondo domiciliado en Luxemburgo. Y a sociedades de capital riesgo nacionales, un instrumento que les facilite la diversificación del portafolio en cualquier activo.

En Luxemburgo ya hay fondos registrados con marchamo español de las gestoras: BBVA, CaixaBank, Santander, A&G, Abante Asesores, AzValor, Gesconsult, GVC, Magallanes, Mutuactivos, y Renta 4, entre otras.

13.000 millones de gestoras españolas

La banca privada está potenciando con fuerza su negocio en Luxemburgo. Hasta junio pasado, las gestoras de fondos de Santander, BBVA y CaixaBank habían duplicado el patrimonio que gestionan en fondos registrados en el Gran Ducado. Entre todas las firmas españolas de gestión de activos tenían más de 13.136 millones de euros administrados bajo el formato de sociedades de inversión colectivas (sicavs) luxemburguesas, según adelantaron a CincoDías.

La decisión de utilizar este tipo de vehículos en lugar del fondo de inversión español tiene varias explicaciones. La versión oficial es que los inversores institucionales extranjeros (aseguradoras, fondos de pensiones y otros fondos de inversión) están acostumbrados a la legislación luxemburguesa y solo invierten en fondos lanzados bajo este paraguas.

Un segundo factor es que este tipo de vehículos funciona bajo el formato de cuentas ómnibus, que permite preservar el anonimato del inversor particular. Así se convierte en una estructura ideal para el cliente de banca privada.

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