Editorial

El futuro de la nueva Gas Natural

Tras casi doce años a las riendas de Gas Natural, un periodo en el que sumó Fenosa al grupo, Salvador Gabarró deja una compañía gasista transformada en un gigante energético de gas y también de electricidad, pero dotado además de un muy estimulante perfil internacional. Un repaso a las cifras del grupo pone de manifiesto el extraordinario despegue, tanto en términos de empleo, de negocio y de clientes como de resultados y, muy significativamente, de dividendo como atractivo para los accionistas. Pero es en la potenciación del desarrollo internacional donde más puede brillar el futuro en esta nueva etapa del grupo, presidido desde ahora por Isidro Fainé. La compañía ya opera en una treintena de países, con socios estratégicos de peso como el argelino Sonatrach, pero la incorporación al capital del fondo GIP le ha de dar un nuevo impulso. La continuidad de Rafael Villaseca, el consejero delegado que pilotó el día a día de la compañía en casi toda la anterior etapa, incorpora un valor de estabilidad, como lo ha hecho el acuerdo parasocial entre Criteria-La Caixa y Repsol que ahora finaliza, pero también de ambición de crecimiento. España requiere empresas fuertes ligadas a la industria, con peso internacional y pujanza creadora. Gas Natural Fenosa debe estar dispuesta a reforzarse en ese papel.

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